Situada en 1949, en las tierras fronterizas entre Texas y México, Todos los hermosos caballos se centra en el personaje de John Grady Cole, un muchacho de dieciséis años, hijo de padres separados. Tras la muerte de su abuelo decide huir a México en compañía de su amigo Lacey: allí se encontrarán con un mundo marcado por la dureza y la violencia.
l impacto de la obra de Joan Margarit excede el círculo de lectores habituales de poesía. Se trata de uno de los poetas catalanes más leídos de todos los tiempos. Su obra poética, cada vez más desnuda y contundente, nunca rehúye el dolor, la soledad, el miedo o la pérdida. Al contrario, se enfrenta a éstos con una lucidez rebelde muy ligada al vitalismo y a la fe en el amor. Arquitecto de profesión, concibe la poesía como un refugio, como un auxilio contra el desamparo. Así lo expresa en unos versos muy recordados: «por más bello que sea, un buen poema / ha de ser siempre cruel. / No hay nada más. La poesía es hoy / la última casa de misericordia».
Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo.
Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.