Penúltima novela de Dostoyevski, escrita en primera persona, he aquí la confesión alucinada de un adolescente solitario: hijo ilegítimo de un aristócrata y una sirvienta, maltratado por sus compañeros, sueña con la riqueza mientras lucha por encontrar su lugar en la Rusia de los años 1870, una nación aún atada a sus antiguos sistemas y valores, pero sacudida por las nuevas corrientes ideológicas del socialismo y el nihilismo. Tanto novela de formación como novela de ideas sobre la relación entre padres e hijos o el papel del dinero en la sociedad moderna, El adolescente muestra los recovecos del alma de un joven falto de cariño y lleno de complejos que se enfrenta, como puede, a la edad adulta, con el telón de fondo de las intrigas amorosas de San Petersburgo.
Escrita entre Los demonios y Los hermanos Karamázov, pertenece El adolescente (1875) a la fase final de la obra de Dostoievski. El protagonista y narrador, el «adolescente» (de veinte años) Arkadi Makárovich Dolgoruki, es hijo ilegítimo de un noble y una antigua sierva de este y se ha criado en Moscú sin amor, en casa de unos extranjeros. Está empeñado en convertirse en un hombre rico, «un Rothschild», porque cree que solo así podrá llevar una existencia libre e independiente. En una nueva traducción de Fernando Otero Macías, la novela, una de las menos conocidas de su autor, revela con tanto talento como en las demás su amor por las escenas desenfrenadas, sus consideraciones morales sobre el orgullo y la humillación, y su extensa y formidable galería de personajes vacilantes, extremos, sacrificados o sin escrúpulos.
«Era el año del Señor de 1989. La gente oía hablar de guerras y de revueltas, pero no se asustaban, pues esas cosas tenían que suceder.» El ala derecha es el volumen que cierra la monumental trilogía «Cegador». Estamos en 1989 («el último año del hombre en la Tierra», y también el año de la Revolución). La aciaga dictadura de Ceaușescu experimenta sus últimos estertores. En los circos del hambre, largas colas de mujeres esperan la comida que no llega, vigiladas de cerca por los agentes de la Securitate. Bucarest es un mausoleo, una ciudad de muertos y de noche, de ruinas y de miseria. El joven Mircea se debate entre la realidad punzante y las visiones alucinadas de un lugar que se asoma al fin del mundo, embarcado en una disección salvaje y mística de la primera infancia, en un viaje onírico por el laberinto de la genealogía familiar, en el que todo converge y todo acaba, en una plenitud tan fugaz como el latido de las alas de una mariposa.
Unas muertes inexplicables.
Un tesoro sumergido en la ría de Vigo.
Un secreto oculto desde hace más de tres siglos.
¿Has soñado alguna vez con vivir una gran aventura?
Uno de los tesoros más codiciados y enigmáticos del mundo submarino se esconde en las profundidades del océano Atlántico. Una anciana historiadora naval podría tener la clave para rescatarlo, pero muere de repente en extrañas circunstancias. Pietro Rivas, un subinspector que acaba de llegar a la ciudad, será el encargado de investigar el caso junto con Nagore Freire, una extravagante inspectora de Patrimonio. Cuando las muertes comienzan a sucederse, la policía descubre que la clave para resolverlas reside en la historia del galeón Albatros Negro. Y en cómo en el año 1700, en la antigua villa amurallada de Vigo, una joven entomóloga fue capaz de cambiar con su audacia el curso de la historia.
En un período de bloqueo creativo] únicamente podía leer a Borges.»Han Kang
«El centro del canon de la literatura latinoamericana es Borges y si me apuran, de la literatura en lengua española. [...] Cervantes, Quevedo, Borges: así de bestia es el salto.»Roberto Bolaño
«... vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra...».
Con excepción de «Emma Zunz» y de «Historia del guerrero y de la cautiva», los cuentos de este libro, aparecido cinco años después de Ficciones, pertenecen al género fantástico: «El inmortal» explora el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres; «Los teólogos» es un sueño melancólico sobre la identidad personal; «Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)», una glosa del Martín Fierro; «La otra muerte», una fantasía sobre el tiempo; «Deutsches Requiem», un intento de entender el destino trágico alemán. El cuento «El Aleph» —publicado por primera vez en 1945 y que en 1949 dio nombre al libro— aborda uno de los temas recurrentes en la literatura de Borges: el infinito. Porque en esa esfera resplandeciente confluyen de un modo asombroso todos los tiempos y todos los espacios.
«Encuentra a Jimena. La nada, aquí».
Madrid, 1889. Largas lenguas de fuego desdibujan la solidez arquitectónica del Gran Hotel Inglés. Entre la muchedumbre, el humo, los escombros y el caos, Elvira Pardo Losada detiene la camilla sobre la que los bomberos trasladan a uno de los heridos. Se trata de Leonardo, su gran amigo, cómplice de sus verdaderos impulsos por la escritura. La mujer se acerca asustada para escuchar lo que su amigo le intenta decir. Malherido, acierta a esbozar unas palabras y le encomienda la que puede ser su última voluntad. Contrariada y herida, víctima de una traición doble, decide viajar al pazo de Mariñán, en Galicia, para cumplir su promesa, encontrar a Jimena, y aprovechar la distancia para escribir. Sin embargo, una vez allí, el misterio no será solo dilucidar el paradero de la joven, sino que todos guardan secretos en un lugar donde la nada parece ser la única realidad palpable.