Texto señero del feminismo del siglo XX, basado en dos conferencias impartidas por Virginia Woolf en Cambridge, Una habitación propia indaga con singular ironía y talento narrativo en los graves efectos que tuvo la discriminación sexual en la creatividad de las mujeres, al tiempo que propone un camino liberador a través de la independencia económica.
En esta nueva edición, la espléndida traducción de Ana Mata Buil, basada en los originales más fiables, presta especial atención a las cuestiones de género. Además, se incluye como apéndice el artículo «Las mujeres y la novela», en el que Woolf publicó por primera vez los postulados centrales de su famoso libro.
Conocido sobre todo por sus célebres Viajes de Gulliver, ya publicados en esta colección, Jonathan Swift (1667-1745) fue un satírico mordaz y un polemista incansable. Dentro de esta línea se inserta el que sin duda es su otro trabajo más popular, obra maestra del sarcasmo y el humor negro, titulado «Una humilde propuesta que tiene por objeto evitar que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres o para el país, y hacer que redunden en beneficio de la comunidad». La sugerencia que en él se hace de la antropofagia como lenitivo del problema social es el máximo exponente de la ironía que impregna asimismo «Instrucciones a los sirvientes» o «Un proyecto serio y útil para construir un hospital de incurables». Completan el volumen otros escritos de carácter misceláneo que dan un atisbo de la personalidad e inquietudes de Swift.
Eva Landaluce regresa a Formentera, el lugar donde fue tan feliz, pero que ahora recuerda con tristeza. Allí, en la finca familiar El Paraíso, encontró años atrás el cadáver de su padre, cuyo asesinato nunca ha sido aclarado del todo. Lorenzo fue un hombre carismático, un reputado joyero que se obsesionó con una pieza legendaria: el collar de diamantes de María Antonieta.
Con el corazón anegado de emociones, Eva debe enfrentarse una vez más a la tragedia y a los secretos del pasado: desde los misterios que siempre rodearon a la figura de su padre hasta el repentino silencio de su hermana.
Porque algunos sentimientos, igual que los diamantes, son eternos.