Las raíces irradiaron los cimientos: árbol y muros se van volviendo un mismo monte. Picotean las gallinas los restos de las alacenas, los bichos anidan en el hueco del calzado reseco y los perros se enroscan en las sábanas abandonadas que huelen a sus dueños.
Por los alrededores merodean los soldados de distintas guerras y la amante malograda: al anochecer, se escucha la noria susurrada de sus cuitas. Pero es muda la familia que la casa añora: Lucero, su mujer y sus cuatro hijos ¿por qué no vuelven? Precisa y delicada, esta novela conjuga la poesía del litoral con un repertorio procaz de anacronismos.
Fleur, la hija de Soames Forsyte, contrae matrimonio con el aristócrata Michael Mont, que ha combatido en la i Guerra Mundial. Profundamente enamorado de su esposa, Michael intenta poner orden a un mundo repleto de injusticias sociales encaminado sin remedio hacia otro conflicto bélico. Mientras tanto, Soames, el patriarca de la familia, sigue sin olvidar a Irene, su exmujer, quien siente hacia él un intenso rechazo. La segunda trilogía de Las Crónicas de los Forsyte coincide con la madurez literaria del premio Nobel John Galsworthy, lo que le permite crear una obra maestra ambientada en la Europa de entreguerras. A través de los miembros de esta saga se refleja la sociedad inglesa tras la muerte de la reina Victoria, se va tejiendo un entramado de relaciones dominadas por la pasión, el odio y la venganza. Esta edición completa incluye los entreactos que enlazan las tres novelas.
Obligada a un período de descanso forzoso, la comisaria Isabelle Bonnet, directora del grupo antiterrorista de París, regresa a Fragolin, un idílico pueblecito en el sur de Francia donde pasó su infancia. Situado en el interior de la Provenza y envuelto en campos de lavanda, Fragolin es un enclave tranquilo en el que nunca pasa nada, hasta que aparece el cadáver de una mujer en una villa, cuyo propietario, un joven inglés, ha desaparecido sin dejar rastro. La historia no llama mucho la atención de Isabelle: en su vida ha visto cosas mucho peores y está decidida a descansar. Pero a los pocos días, su superior le encomienda la investigación y le confía como ayudante a Jacobert Apollinaire, un torpe agente de la policía local cuya ocupación ha sido hasta el momento el archivo municipal y nunca ha participado en una investigación sobre el terreno. A pesar de todo, la pareja investigadora cambiará muy pronto de opinión: como comprobarán, el caso de la mujer asesinada y el inglés desaparecido no es, para nada, un simple crimen de provincias.