Una pequeña alfarería, regentada por una familia que comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo, frente a un centro comercial gigantesco. Un mundo en rápido proceso de extinción, otro que crece y se multiplica como un juego de espejos donde no parece haber límites para la ilusión engañosa. Así, La caverna habla de un modo de vivir que cada vez es menos nuestro: todos los días se extinguen especies, hay oficios que se tornan inútiles, idiomas que dejan de tener hablantes, tradiciones que pierden sentido, sentimientos que se convierten en sus contrarios. Saramago despliega su visión del mundo actual a la vez que nos alerta: no cambiaremos de vida si no cambiamos la vida.
Siempre han surgido problemas en torno a la paternidad y otros aspectos de esta obra. Atribuida por lo general, casi en su totalidad, al bachiller Fernando de Rojas, se la conoce desde el siglo XVI como La Celestina, aunque fue titulada en un primer momento Comedia de Calisto y Melibea, y posteriormente Tragicomedia de Calisto y Melibea. Estamos ante una obra dialogada en prosa, que debido a su estructura y extensión no puede representarse en los teatros. Tenía que ser declamada o recitada por un único lector, que reproducía las voces de los diferentes personajes. El argumento de la obra se centra en los tempestuosos amores prohibidos entre los jóvenes Calsito y Melibea, vencidos por un desordenado apetito, y en las malas artes empleadas por una vieja alcahueta llamada Celestina y por unos interesados sirvientes. Los temas principales son el amor, la muerte y la codicia. En torno a ellos, y en especial al primero, se mueven los personajes y nos muestran diferentes versiones de los mismos.
Pocas obras producen tan plena sensación de encontrarse ante lo que, en los aledaños de lo absoluto, puede llegar a ser la verdadera literatura. Del análisis de la sexualidad y el deseo a la trágica aceptación del destino, de la formación del carácter individual a la conciencia, Faulkner ofrece un relato a tres voces que afecta a por igual a las peripecias de la trama y a esos rasgos de estilo identificadores de actitudes y personajes que constituyen uno de sus mayores logros. El autor sigue el desarrollo de la historia de los Snopes a través de V.K. Ratliff, vendedor de máquinas de coser aparecido ya en Sartoris y Mientras agonizo; su amigo Gavin, en buena medida contrapunto del buen juicio del anterior, y Charles Mallison, encarnación de la esperanza en las virtudes de un nuevo Sur.