Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción.
Intentémoslo:
Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire.
En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín.
Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad solo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.
En el centro de esta deliciosa novela hallamos a Del Jordán, una chiquilla que vive con sus padres en el pueblo de Jubilee y nos narra su día a día, su relación con la familia, los vecinos y los amigos. A través de sus ojos observamos el mundo y compartimos el provecho que saca de lo que ve. Del compadece la poquedad del padre, admira el arrojo de la madre y comprende que tarde o temprano llega el momento en que hay que elegir entre una risueña mediocridad -hogar, iglesia, matrimonio, hijos-y otras opciones más interesantes y arriesgadas. Ese descubrimiento es también el de la vocación literaria, una suerte de llamada, de deber para con el mundo.
La vida es sueño es uno de los dramas mas celebrados de la literatura universal. Es estrenada en 1635, en plena madurez del autor, cuando contaba treinta y cinco años de edad,y casualmente, el mismo año de la muerte de Lope de Vega. El tema principal es el de considerar la vida terrena como un simple sueño, del que se despierta con la muerte. Se pretende llamar así la atención sobre la fugacidad de la vida y lo importante que resulta dotar a ésta de buenas obras para poder aportarle significado. La novedosa postura del autor nos hace profundizar en una realidad más sutil,que representa el subconsciente,y se suele expresar en sueños,en los cuales aparecen todo tipo de deseos y frustraciones. Las fronteras entre el subconsciente y la realidad consciente son difusas y difíciles de determinar.