En las fronteras del Imperio se extiende una provincia desnuda y mineral donde el frío, la escarcha y el ritmo lento de los largos inviernos parecen adormecer a los habitantes de un pequeño pueblo.
Una mañana, el párroco es descubierto con la cabeza aplastada por una piedra. ¿Cuál fue la naturaleza del crimen? ¿Quién podía tenerle tanto rencor en una ciudad donde, hasta entonces, las comunidades religiosas habían vivido en armonía?
La investigación es confiada a Nurio, el policía que demasiado a menudo se deja llevar por sus pasiones y que desprecia a Baraj, su adjunto, un gigante distinguido con alma de poeta. Pero ¿tiene interés el Imperio en que se descubra al verdadero asesino? Cuando se abusa de los pueblos y los Estados, ¿cómo se escribe o se reescribe la Historia? ¿Y qué pueden hacer los seres humanos ante su impetuoso curso?
Skye creía que quedarse atascada ante la página en blanco era el peor escenario posible. Poco podía imaginar que su bloqueo de escritor acabaría con una adivina con intenciones cuestionables, una pluma mágica y un puñado de novelas inacabadas.
Pero las reglas son claras: debe resolver cada uno de sus romances antes del próximo Beltane o atenerse las consecuencias. Y conforme la noche de fuego y flores se aproxima, la magia decide darle un último empujoncito: si no es capaz de encontrar la inspiración para sus historias, deberá vivirlas en primera persona.
Atrapada entre mundos de fantasía y aventuras, la escritora se verá obligada no solo a enfrentarse a los conflictos de sus personajes, sino también a sus propios sentimientos. Porque mientras Jack y Gavin reclaman su lugar en la historia y en su corazón, Skye descubrirá que, si bien la imaginación es la clave para crear mundos, el amor es el motor de todos los universos.
El tiempo corre, la magia espera... y el final aún no está escrito.
Llega el esperado final de la bilogía Amor en borrador.
«Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa "hechizo, ilusión, sueño". Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto.»
«Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado.»
En el cajón de un escritorio de su casa de Roma la autora halla pertenencias de los antiguos dueños: sellos, un diccionario, la foto de tres mujeres y un cuaderno con el nombre de «Nerina». Como una poeta clásica o medieval o una artista del Renacimiento, la mujer sin apellido escapa a la historia y la geografía. Apátrida, políglota, culta, escribe versos sobre sus días en Roma, Londres, Calcuta y Boston, sobre el mar, su familia o las palabras. En estos poemas cotidianos Jhumpa Lahiri vislumbra una identidad. La escritora se convierte en lectora e incluso invoca la intervención de una misteriosa erudita para ordenar ese ovillo de estrofas y vidas que no son las suyas, pero que podrían ser las nuestras.
"Dorian Gray es un joven aristócrata agraciado cuya deslumbrante belleza solo se le revelará plenamente al contemplarla en el retrato que de él pintará su amigo Basil Hallward. Perdida la ingenuidad y dispuesto a entregar su alma a cambio de conservar para siempre su hermosura, Dorian se iniciará en los placeres de la vida mundana de la mano de su admirado mentor, el cáustico Lord Henry Wotton. Muy pronto, sin embargo, el joven seguirá sus propios impulsos para aventurarse más allá de cualquier límite convencional. Novela gótica y de terror, narración filosófica y psicológica, tratado esteticista y decadente, El cuadro de Dorian Gray permanece como uno de los clásicos modernos por excelencia."
El cuarto de atrás, Premio Nacional de Narrativa en 1978, es un libro de memorias, un ensayo literario y una novela hilvanada de relatos, nacidos de una larga e íntima conversación de la autora consigo misma.
Durante una noche desapacible de insomnio, C, la escritora protagonista de esta historia (alter ego de la propia Carmen Martín Gaite), recibe la visita de un misterioso desconocido con el que mantendrá una larga conversación en el cuarto de atrás de la vivienda. En ese diálogo, la autora comparte recuerdos de infancia y de juventud, así como personales reflexiones acerca del oficio de escribir, la opresiva condición de ser mujer en la España de posguerra o sus ideas acerca de la memoria, el amor y la búsqueda de la identidad.