Todas las intrigas y corrupciones del mundo del arte, con sus notables implicaciones económicas, desfilan por estas páginas escritas con la habitual maestría de Ken Follett.
Dee, una joven historiadora del arte, descubre la posible existencia de un raro cuadro de Amedeo Modigliani, uno de los más celebres pintores de la contemporaneidad. Sus sospechas la llevan a pensar que la obra puede hallarse en un pequeño pueblo italiano.
Ante la perspectiva de un descubrimiento extraordinario, Dee informa a su tío Charles, un galerista londinense. Pero la investigadora no es la única interesada en encontrar ese cuadro: Cardwell, un acaudalado coleccionista, pone en marcha una operación para apoderarse del Modigliani... Cueste lo que cueste.
Las crónicas que conforman este libro repasan las vivencias marítimas de Conrad, primero como marinero en Francia y más adelante en la marina mercante británica. Estos textos componen un vivísimo retrato de la relación entre el hombre y el mar en una época en que la llegada del vapor supuso el fin de la hegemonía de los barcos devela. Considerado como el cruce entre un cantar de gesta sobre la navegación a vela y la biblia del oleaje, El espejo del mares la insuperable reminiscencia de una forma de vida y una obra imprescindible para comprender a su autor.
El hombre de San Petersburgo es una de las novelas más apasionantes del célebre autor de Los pilares de la Tierra.En 1914 el mundo estaba en vísperas de la Gran Guerra. Tanto Francia e Inglaterra como los imperios centrales trataban de conseguir el apoyo de Rusia, que podía decidir el desenlace de la futura contienda.En esos instantes cruciales de la historia, un aristócrata inglés, lord Walden, y un joven y prometedor político llamado Winston Churchill esperaban la llegada del príncipe Orlov, enviado del zar en misión secreta para entablar conversaciones y establecer pactos con la monarquía británica. Pero el príncipe no fue el único en llegar a Londres desde las frías tierras al este de Europa: un enigmático personaje procedente de Siberia le seguía los pasos...