Basil Hallward había terminado el retrato. El joven Dorian, al verlo, no pudo más que desear, desde su frívola inocencia, que fuera su imagen la que envejeciera y se corrompiera con el paso de los años mientras él permanecía intacto. Y así fue: a partir de entonces, Dorian Gray conservó el aspecto puro de los inocentes. Pero ¿a qué precio?
En su única novela, el divino Oscar Wilde puso al día el mito de Fausto. En este caso, la víctima es Dorian Gray, un bello y presuntuoso joven a quien un amigo hace un retrato al óleo. Cuando Dorian trabe amistad con lord Henry Wotton, un cínico filósofo, este le convencerá de que sus más valiosas posesiones son su belleza y su juventud. Y a partir de ahí, su deseo de que su retrato envejezca mientras él permanece joven se hace realidad. Estamos, simple y llanamente, ante uno de de los libros más bellos e ingeniosos de todos los tiempos.
El rey Lear es el mayor logro de Shakespeare y una de las obras más radicales que ha dado la literatura occidental. Lear es un viejo rey que decide de pronto dividir su reino entre sus tres hijas pidiéndoles a cambio que les expresen su grado de amor. Goneril y Regan se deshacen hipócritamente en halagos, y Cordelia, la pequeña y favorita, contesta que no dirá nada, una respuesta que desata la furia de su padre y el principio de un viaje hasta lo más hondo de la condición humana. Desnudo ante el mundo, Lear se verá despojado de sus dominios, de su autoridad, de su cordura y de lo que más ha querido. Nada hay en esta obra que no sea interrogado. Habiéndose cumplido cuatrocientos años de la muerte de Shakespeare, publicamos una nueva edición y traducción de esta magna tragedia al cuidado del editor y crítico Andreu Jaume.