Henry James, hijo de un destacado teólogo y profesor norteamericano del mismo nombre, y hermano menor del filósofo William James, fue un niño tímido y adicto a los libros. Cuando era adolescente su familia viajó a Ginebra, París y Londres, donde James aprendió idiomas y adquirió un conocimiento del carácter europeo como pocos estadounidenses de su época. Uno de los temas recurrentes en su obra futura sería precisamente el choque entre la inocencia y exuberancia del Nuevo Mundo y la más sabia y sofisticada cultura aristocrática europea. La primera historia corta publicada por Henry James, "Una tragedia de enredo", que abre este volumen, apareció anónimamente en The Continental Monthly en 1864. Poco después, James se hizo amigo de William Dean Howells, editor de The Atlantic Monthly, que publicó sus obras de forma regular. Henry James fue uno de los escritores más prolíficos del siglo XIX. Sus obras más conocidas, Retrato de una dama (1881), Las bostonianas (1886) y Los embajadores (1903), así como muchos de sus relatos, en especial "La figura en la alfombra" (1896) y "Otra vuelta de tuerca" (1898), no han dejado de publicarse y leerse hasta nuestros días. El presente volumen reúne veinte relatos aparecidos entre 1864 y 1909 que abarcan los diferentes periodos de la carrera literaria de Henry James.
Una damisela en apuros coge al dragón por los cuernos en esta épica novela de fantasía que le da la vuelta a los clichés de los cuentos clásicos.
Esta historia, basada en un guion original de Dan Mazeau, es la próxima gran adaptación de Netflix,protagonizada por la estrella de Stranger Things y Enola Holmes, Millie Bobby Brown.
Dos jóvenes se encuentran una tarde de septiembre en un casino alemán; no se conocen ni son presentados; pero él, Daniel Deronda, mira cómo ella, Gwendolen Harleth, juega y pierde a la ruleta. A ella su mirada le parece de «una ironía exasperante». Daniel, hijo adoptivo de un barón liberal que lo ha tratado siempre con cariño y educado impecablemente, pero nunca le ha dicho quiénes son sus padres, vive con un sentimiento de ilegitimidad pero tiene una personalidad afectuosa y sentimientos delicados: es capaz de hacer grandes gestos por los demás. Para Gwendolen, en cambio, los demás solo están para admirarla: está decidida a ser feliz… como mínimo a no dejar pasar la vida igual que otros; y además afirma: Cuando apunto no puedo evitar dar en el blanco. Pero su familia no tardará en caer en la ruina y su única vía de escape será casarse con un hombre rico al que crea que pueda dominar. Deronda, por su parte, rescata de ahogarse en el Támesis a una muchacha judía que ha huido de un padre explotador y se encarga de velar por su porvenir. Las relaciones de estos personajes se entrecruzan de las formas más inesperadas, creando una tensión presidida por el desafío de llevar una vida nueva y desconocida.