Cuando Roman Carruthers, el hijo mayor de la familia y un genio de las finanzas, vuelve a casa tras el accidente de coche de su padre, se encuentra a su hermano pequeño, Dante, endeudado con criminales peligrosos, y a su hermana Neveah agotada de mantener unida a la familia y su negocio. Neveah, que dirige el Crematorio Carruthers en Jefferson Run, ve la muerte de cerca todos los días. Pero la mortalidad se acerca aún más a la familia cuando queda claro que el accidente que dejó a su padre en coma no fue tal, y que la imprudencia de Dante los ha puesto a todos en un verdadero peligro. Roman está dispuesto a cualquier cosa para ayudar a su hermano y a su familia a salir del apuro, y cuando sus monedas de cambio se esfuman, sólo le queda una cosa que ofrecer para salvarlos: él mismo.
Al recién llegado David F. Wallace los agentes del Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de Peoria, Illinois, le parecen de lo más normal. A medida que se adentra en la tediosa y repetitiva rutina de su trabajo, conocerá la magnífica variedad de personalidades que han sentido la llamada de hacienda. Su llegada coincide, además, con el recrudecimiento de fuerzas conspiratorias que pugnan por despojar el trabajo del rastro de humanidad y dignidad que todavía queda.
Guebel le da movimiento a la vida palaciega del Versalles de Luis XIV en una delirante novela epistolar llena de intriga, traición y erotismo.
«Guebel es genial, nunca ingenioso. Es el mejor novelista de su –mi– generación. El más monolítico, monolingüe y leve de nuestros grandes autores». Luis Chitarroni
El rey y el filósofo arranca con un contrapunto delirante entre el Rey Sol de Francia y el filósofo Gottfried Leibniz en el escenario esplendoroso de Versalles. Nombrado embajador del Imperio Romano Germánico, el filósofo Gottfried Leibniz llega a Francia con una misión: convencer a Luis XIV de invadir Egipto. Sin embargo, aturdido por el teatro de extravagancias de la corte, su determinación va debilitándose poco a poco. El Rey lo evade por los pasadizos secretos y los salones de Versalles, lo embota con manjares, lo escandaliza con insinuaciones libertinas y lo involucra en intrigas palaciegas que amenazan con guerras, crímenes reales y matrimonios fantásticos.
Ana María Matute evoca la infancia en un libro de relatos empapado de esa belleza, ternura e intuición que solo sentimos cuando pensamos en lo irrecuperable.
Tras once años de ausencia, el protagonista de El río vuelve a los escenarios de su niñez. El pueblo por el que correteó durante varios veranos ya no existe. Ha sido cubierto por las aguas del pantano y sólo emerge, como inquietante aparición, cuando baja el nivel con los calores de agosto. Desde esa presencia irreal y envolvente, Ana María Matute nos ofrece una serie de relatos breves, que esbozan momentos de una infancia tan mágica como irrecuperable. Los lobos, los mendigos, los disfraces, la muerte de un niño, la lluvia, las nubes o el eco son algunos de los elementos de esa evocación, que integra la realidad y el misterio, la vida y la muerte. Con un lenguaje agridulce, de sosegadas ternuras y raros presentimientos, El río nos descubre la fugacidad de los primeros años, la revelación de que "el tiempo nuevo se impone sobre el tiempo viejo, lo sofoca, lo pisa, y sigue".
El río es un libro delicioso de Ana María Matute en el que la autora, Premio Cervantes, nos lleva a los paisajes de La Rioja de su infancia. Tras once años de ausencia, la protagonista de El río vuelve a los escenarios de su niñez. El pueblo por el que correteaba los veranos ya no existe, ha sido cubierto por las aguas del pantano, y solo emerge, como inquietante aparición, con el calor de agosto. Desde esa presencia irreal y envolvente, Ana María Matute nos ofrece la visión de una infancia tan mágica como irrecuperable. Los lobos, los mendigos, los disfraces, la muerte de un niño, la niebla, las nubes o el eco son algunos de los elementos de esa evocación, que integra realidad y misterio. «Yo creo que la infancia, y no solo para mí, sino para la mayoría de la gente, es algo que marca para siempre. Aunque la quieras olvidar no puedes… Y todo lo que se ha vivido de niño, por lo menos las cosas más llamativas, las que más te han impresionado, eso perdura a lo largo de los años». Ana María Matute
«Dicen que un ser humano tarda poco más de ocho segundos en enamorarse, y mientras mirabas y escuchabas a aquella chica, sentiste hacia ella ese invencible afán de proximidad con que el amor se reviste cuando surge.»
En compañía de su hijo Silvio, Daniel recorre los parajes del Alto Tajo, espacio legendario en el que piensa esparcir las cenizas de su esposa. Son los mismos lugares en que el hombre y la mujer, en su primera juventud, compartieron una fuerte pasión amorosa. Al hilo de la caminata, el hombre recuerda su emocionante historia de amor, traición y arrepentimiento.
El río del Edén, novela galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, conforma un drama amoroso y familiar muy propio de los tiempos que vivimos, y confronta los ámbitos ajenos e indiferentes de la naturaleza con ese desasosiego sentimental y moral que está en la sustancia misma del ser humano.