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EMPTY VESSEL

What do a barracks for British troops in the Falklands War, a floating jail off the Bronx, and temporary housing for VW factory workers in Germany have in common? The Balder Scapa: a single barge that served all three roles. Though the name would eventually change to Finnboda 12. And then to Safe Esperia. And later on, to the Bibby Resolution. And after that . . . in short, a vessel with so many names, and so many fates, that to keep it in our sights—as the protagonist of this fascinating economic parable—Ian Kumekawa has no choice but to call it, simply, the Vessel. Despite its sturdy steel structure, weighing 9,500 deadweight tons, the Vessel is a figure as elusive and abstract as the offshore market it comes to embody: a world of island tax havens, exploited labor forces, free banking zones, Thatcherism, Reaganomics, and mass incarceration, where even the prisoners are held offshore. Fitted with modular shipping containers, themselves the product of standardized global trade, the ship could become whatever the market demanded. Whether caught in an international dispute involving Hong Kong, Nigeria, Indonesia, and the Virgin Islands—to be settled in an English court of law—or flying yet another foreign “flag of convenience” to mask its ownership—the barge is ever a container for forces much larger than even its hulking self. Empty Vessel is a jaw-dropping microhistory that speaks volumes about the global economy as a whole. In following the Vessel—and its Sister Vessel, built alongside it in Stockholm—from one thankless task to the next, Kumekawa connects the dots of a neoliberal world order in the making, where regulation is for suckers and “Made in USA” feels almost quaint.
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EN AGOSTO NOS VEMOS (BOL)

Cada mes de agosto Ana Magdalena Bach toma el transbordador hasta la isla donde está enterrada su madre para visitar la tumba en la que yace. Esas visitas acaban suponiendo una irresistible invitación a convertirse en una persona distinta durante una noche al año. Escrita en el inconfundible y fascinante estilo de García Márquez, En agosto nos vemos es un canto a la vida, a la resistencia del goce pese al paso del tiempo y al deseo femenino. Un regalo inesperado para los innumerables lectores del Nobel colombiano.
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EN AUSENCIA DE BLANCA

Mario, un joven funcionario, es la personificación de la rutina. Frente a él, su esposa Blanca, culta y exquisita, encarna el lado brillante de la vida. Mario le roba horas al trabajo para estar con ella hasta convertirla en su obsesión y hacer de su vida un temor permanente a la pérdida, al abandono, a la rotura del hechizo que retiene junto a él a una mujer que no cree merecer. Cuando Blanca, buscando nuevos horizontes, se va de casa para regresar tiempo después, Mario no sabe hasta qué punto es la misma persona que cree conocer. En ausencia de Blanca es una exploración lírica y conmovedora sobre el amor, la intimidad y la incomunicación en el seno de un matrimonio desigual, visto a través de los ojos de un hombre confundido. Una novela elegante y emotiva que plantea hasta qué punto nos enamoramos de una persona real o de la imagen que hemos inventado de ella. Publicado originalmente como relato en 1996 y, posteriormente, como novela en 1999, en este libro Antonio Muñoz Molina muestra su maestría para ahondar en la psicología y en la intimidad de una pareja. «Un escritor necesario […]. Si no existiera, nuestro panorama intelectual sería mucho más pobre. Su lectura nunca es tiempo perdido», Santos Sanz Villanueva, El Mundo.
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EN BUSCA DE LA SUAVIDAD

Un testimonio íntimo y poderoso sobre cómo encontrar propósito, bienestar y conexión en un mundo acelerado. A sus 27 años, Valeria había cumplido el sueño americano: un trabajo en la banca privada en Miami con un salario de seis cifras, un apartamento frente al mar y acceso a los eventos más exclusivos. Sin embargo, nada de esto lograba llenar el profundo vacío interior que arrastraba desde hacía mucho tiempo. Justo cuando le ofrecieron el ascenso soñado, tomó una decisión radical: dejarlo todo atrás y emprender un viaje en busca de sanación y conexión, consigo misma, con los demás y, sobre todo, con la naturaleza. Pero para lograr una transformación, necesitaría mucho más que una decisión.
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EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO (VOL.1) (TD)

El narrador de En busca del tiempo perdido cuenta cómo se forma y se decide una vocación de escritor cuando el poder de la impresión sensorial es tan grande que debe salvar una ardua distancia para convertirse en lenguaje. Pero la novela no es solo un magnífico estudio de psicología de la percepción, sino también una crónica tan fidedigna como mordaz de la Belle Époque. Ofrecemos aquí, en una nueva traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego, el primer volumen con las dos primeras partes de esta obra magna, Por donde vive Swann (1913) y A la sombra de las muchachas en flor (1917), centradas en la infancia y adolescencia del narrador, en sus primeros amores y todas sus ansiedades, placeres y decepciones.
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EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO (VOL.2) (TD)

En busca del tiempo perdido, el joven narrador sigue persiguiendo, sin encontrarla, su «vocación invisible» de escritor: «Le resulta a usted más entretenido no hacer nada», le dice su amigo Saint-Loup. Aunque va acumulando nuevas decepciones, lo encontramos más templado, algo menos introspectivo. Su gran iniciación es ahora en la antiquísima aristocracia del Faubourg Saint-Germain, un mundo tan jerarquizado y con tantas capas que moverse por ellas exige la pericia de un malabarista: el temor a no estar a la altura en una cena, las rivalidades y deseos de emulación entre familias y salones, los ingenios y los desprecios componen un cuadro de ansiedad social que despierta tanta admiración como burla. Vuelven a aparecer los temas del amor como «creación ficticia» y de las ambiguas conexiones entre sensibilidad y memoria, pero esta vez en un marco histórico determinado por el furor antisemita que produjo el caso Dreyfus. Gracias a él muchos advenedizos pertenecientes a «la Liga de la Patria Francesa y no sé qué más» consiguen colarse en los altos estamentos, «como si una opinión política fuera una calificación social»; y por culpa de él se pelean entre sí los mayordomos de distintas casas, que tienen una forma de pensar tan compleja como la de sus señores. El temible cronista de sociedad que siempre fue Proust despliega aquí la herencia balzaquiana en todo su esplendor e impregna incluso la representación compasiva de la intimidad y el dolor.
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