Prohibida en distintos países tras su publicación, Agosto es un mes diabólico es el hirviente relato de una mujer que se redescubrirá durante un viaje a la Riviera Francesa. Ellen vive en una ciudad que le disgusta, un lugar que niega su pasado y no ofrece ninguna esperanza para su futuro. Separada y con un hijo, está determinada a cambiar su vida. Por ello, abandona Londres en busca de sol y compañía, pero el camino no resultará fácil. Al recibir de pronto una noticia desgarradora, descubre que hay una fina línea entre la independencia y la soledad. Una novela de «fulgurante energía» (Colm Tóibín) que confirmó a Edna O’Brien como «una revolución en la escritura irlandesa» (John Banville).
¿Dónde están los límites del lenguaje? Agua viva es una vivencia sobre esos límites. Vaga epístola a un destinatario mudo, esta obra supera en todo momento las fronteras de esa amplia familia de las cartas de desamor a la que, en parte, pertenece. Desafiando los límites y sin concesiones a la convención, este libro inaugura un espacio compartido entre quien escribe y quien lee. Una obra fundamental dentro de la producción literaria de la autora, así como de la literatura en lengua portuguesa.
Dmitri Pávlov Sanin, a sus cincuenta y dos años, solo y melancólico, encuentra entre unos documentos una cajita con una pequeña cruz con incrustaciones de granate que desata sus recuerdos y lo transporta a su juventud en el verano de 1840. Aguas de primavera (1872), penúltima novela de Iván S. Turguenev, fue uno de los mayores exitos de su carrera: una novela psicológica alrededor de la sumisión en el amor y de los errores de juventud que se pagan toda la vida, que de esta forma se convierte en una no-vida, un tema muy querido por su autor.