El corazón de las tinieblas recoge parte de sus experiencias a bordo de un barco de vapor en el río Congo. Las enigmáticas últimas palabras de Kurtz, «¡El horror! ¡El horror!», nos hablan de dos de las grandes preocupaciones del autor: los excesos de la colonización europea en África y la amoralidad intrínseca del ser humano.
Cuando Valeria Letelier conoce a Carlos Reseda, ella se aloja en un piso franco en Londres y está siendo cuidadosamente instruida por Joel, líder intelectual de una célula anticapitalista a la que pertenecen. Carlos Reseda se presenta como mercenario experto en armas y documentos falsos. Joel, por el contrario, es un seductor y magnético estratega obsesionado con mantener viva la llama de la insurrección en el mundo. Joel y Valeria cruzarán el Canal y se instalarán en una casa de campo en Francia. Allí Valeria, que se percibe a sí misma como una cosmonauta rusa vagando por la infinitud interestelar, completará su adiestramiento y se enfrentará a renuncias dolorosas antes de que Joel la considere preparada para el primer golpe del grupo. La llegada de Reseda suscitará en ella algunas dudas con las que en principio no contaba. Cuando la célula pase a la acción, Valeria será testigo de situaciones insólitas, y la semilla de la desconfianza arraigará en su interior. ¿Y si la verdadera liberación es la de la propia Valeria, mujer fiel, entregada y brillante que decidirá en algún momento tomar las riendas?.
Los sueños de Judith Peñalver se truncaron el día en que se desplomó en pleno Campeonato de España de gimnasia artística. Un desvanecimiento, provocado por una afección cardíaca, que la llevó a necesitar un nuevo corazón.
El trasplante fue un éxito, aunque ya no podía entrenar. Todo iba bien… hasta que llegaron las pesadillas, recurrentes, angustiosas. Y, aunque no quiera admitirlo, tan vívidas que parecen premoniciones o recuerdos de una vida que no es la suya: la penumbra, los aleteos desesperados, un pájaro enjaulado, música desconocida, una figura en sombras que la abraza en contra de su voluntad, el árbol de ramas amenazantes y raíces salientes, el terraplén, la caída… y una muñeca.