Antonio Cilloniz (Lima, 1944) ha dado en sus versos reiteradas muestras de arraigo en su país natal, donde ha recibido el reconocimiento que confirman el Premio «El Poeta Joven del Perú» (1970) y el Premio Nacional de Literatura en Poesía (2019). Por otra parte, el Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana (Fundación Banco Exterior, 1985) y el Premio César Vallejo en Poesía (Madrid, 1999) prueban que también en España ha suscitado interés, aunque mucho menor que el que demanda una obra de calidad excepcional, lúcido testimonio de una época en la que de la épica y la utopía se derivó hacia el ejercicio de la memoria, en su caso impregnado de una melancolía que enriquece sus inquietudes políticas y sociales. Eso y mucho más es lo que se puede encontrar en los cinco volúmenes que desde 2023 conforman la versión más reciente de su Poesía completa, cuya riqueza se ve inevitablemente disminuida por la selección que cualquier antología supone. Cillóniz ha tratado de paliar las pérdidas recogiendo aquí solo algunos de sus «aires de primavera»: poemas que remiten a su producción del siglo pasado, reelaborados con la eficacia y el rigor de alguien capaz de conjugar un humanismo solidario y una lúcida reflexión desmitificadora sobre la propia práctica de la literatura.
Hay crímenes que hacen historia.
Pete Banning era el hijo predilecto de Clanton, Mississippi. Héroe condecorado de la Segunda Guerra Mundial, patriarca de una notoria familia, granjero, padre, vecino y miembro incondicional de la iglesia metodista. Una mañana de octubre de 1946 se levantó temprano, condujo hasta la ciudad y allí cometió un asombroso crimen. Las únicas palabras que Pete pronunció ante el sheriff, sus abogados, el jurado, el juez y su familia fueron: «No tengo nada que decir». No temía a la muerte y estaba dispuesto a llevarse sus razones a la tumba.
En esta novela John Grisham nos conduce en un viaje increíble desde la época de la segregación racial en Estados Unidos hasta la jungla de las islas Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial y desde un hospital psiquiátrico lleno de secretos hasta la sala del tribunal en la que el abogado de Pete trata desesperadamente de salvarlo.
Aké. Los años de la niñez es el relato en primera persona de la infancia de Soyinka en una aldea de Nigeria llamada Aké, en los años en torno a la Segunda Guerra Mundial. Allí el pequeño Wole, un muchacho de una curiosidad infinita, amante de los libros y propenso a meterse en líos y aventuras, crece con la doble influencia de los aires occidentales y de las antiguas tradiciones espirituales youruba. Esta evocación colorida de los paisajes, los sonidos y los aromas que dieron forma al mundo de Soyinka adquiere una forma hermosa, lírica, pero también cargada de humor y del candor y la perspicacia de una mirada infantil.