Tras regresar a su ciudad natal, un Madrid desdibujado y sórdido, el protagonista de El dueño del secreto se ve implicado por una serie de casualidades en una supuesta conspiración contra el dictador, atrapado por la maquinaria de una conjura para cambiar el destino de España. Los recuerdos de su juventud se mezclan con la realidad de unos años turbulentos, en los que toda una generación se movía en un entorno de incertidumbre política y esperanza renovada.
El dueño del secreto es una novela fascinante que refleja las tensiones y cambios sociales que siguieron a la muerte Franco en 1975 y es también una acertada reflexión sobre la memoria, tanto individual como colectiva, y sobre cómo los eventos históricos moldean la vida de las personas.
Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
Una maravillosa muestra del talento narrativo de Murakami que nos abre las puertas a otras realidades y nos lleva de la mano a mundos fantásticos.
Un hombre que se obsesiona con la insólita y misteriosa desaparición del elefante de un zoo, un abogado en paro que recibe el encargo de su mujer de encontrar a su gato, una pareja de recién casados que deciden atracar un McDonald’s en plena noche, una curiosa digresión sobre los canguros, un enano diabólico que baila, un joven empeñado en burlarse de su futuro cuñado, un pirómano confeso... Los protagonistas de estos relatos esperan algo. Un accidente, un hecho azaroso. Todo lo contrario ocurre en la escritura de Murakami, donde nada queda al azar. Alternando páginas inquietantes e hilarantes, El elefante desaparece es una prueba más de la capacidad de Murakami para cruzar la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico, capaz de transformar así la trivialidad de nuestras vidas.