Florencia, 1631. Mientras la peste diezma la ciudad, una red de intrigas
y secretos se cierne sobre el convento de San Mateo, donde han
tomado los hábitos Virginia y Livia, las dos hijas de Galileo Galilei, el
científico más vigilado por la Inquisición. Junto con sor Agnese, una
monja fascinada por la ciencia, las jóvenes colaboran en la transcripción
de las revolucionarias ideas astronómicas que brotan de la
mente del genio.
Pero una noche, tras haber pasado horas observando las estrellas,
sor Agnese aparece muerta. Todo indica que no ha sido un accidente.
Los rumores apuntan a que la monja estaba trabajando en un
artefacto capaz de demostrar, de forma irrefutable, las teorías que
Galileo lleva años defendiendo y que la Iglesia se empeña en silenciar.
Con el tiempo en su contra, Galileo deberá resolver un crimen dentro
de los muros del convento antes de que el asesino vuelva a actuar. Al
mismo tiempo, se enfrenta a un enigma científico que podría cambiar
para siempre nuestra visión del universo.
¿Sabes qué es peor que sentir que todos los hombres te desean, pero ninguno te quiere de verdad? Ser una romántica empedernida. De esas que idealizan cada mirada furtiva, cada gesto mínimo, cada historia que podría empezar con un roce accidental en el metro.
Creí que mudarme a Nueva York —aunque fuera siguiendo los sueños frustrados de mis padres— me ayudaría a dejar atrás mis sentimientos más estúpidos. Pero estaba muy equivocada. Solo bastaron unos días para que mi corazón hiciera triples tirabuzones cada vez que veía a mi vecino, Nixon Kölher.
Es un hombre imponente, consagrado a la ley, rígido hasta la médula… y que no rompe sus propias normas por nadie. Ni siquiera por amor.
¿Nuestro primer encuentro? Catastrófico.
¿Lo peor? Que, tras una noche de copas con mis amigas, acabé en su cama.
¿Y lo más desconcertante? Que no parezca recordar que soy la vecina a la que ni se dignó mirar en dos ocasiones.
Dejó muy claro Gabriel García Márquez que el periodismo siempre fue su principal pasión, la más perdurable y por la que quiso ser recordado: «No quiero que se me recuerde por Cien años de soledad, ni por el premio Nobel, sino por el periódico. [...] Nací periodista y hoy me siento más reportero que nunca. Lo llevo en la sangre, me tira».
Esta antología pretende ser la muestra más representativa de la tensión narrativa entre periodismo y literatura que recorrió toda su trayectoria como reportero. Cubriendo cuatro décadas, este delicioso viaje a través de medio centenar de textos muestra como «el mejor oficio del mundo» está en el corazón de la obra del premio Nobel colombiano.
Con edición y selección a cargo de Cristóbal Pera y prólogo de Jon Lee Anderson, este volumen contiene piezas tan indispensables como los reportajes escritos desde Roma sobre la muerte de una joven italiana, suceso que permitió al autor pintar un fresco incomparable de las élites políticas y artísticas del país, así como crónicas sobre la trata de blancas desde París hasta América Latina o apuntes sobre Fidel Castro o el papa Pío XII. Encontramos también fragmentos tempranos en los que aparecen por primera vez las familias Buendía y Aracataca, junto con artículos que contemplan la política, la sociedad y la cultura bajo la luz sólida, profunda y experimentada de ese gran contador de historias que siempre será maestro de periodistas.