LA LIBRERA DE TOKIO ES UNA HISTORIA DE AMOR, UNA HISTORIA DE AMOR POR LOS LIBROS.
La vida de Nanako Hanada no solo se ha estancado, sino que ha tocado fondo... Recientemente separada de su marido, vive entre albergues cápsula y cibercafés de mala muerte. Su trabajo va igual de mal: las ventas en la excéntrica librería Village Vanguard de Tokio, que Nanako regenta, son cada vez menores. Desenamorada en todos los aspectos, Nanako se da cuenta de lo estrecha que se ha vuelto su vida, sin más amigos que sus colegas, y sin más aficiones que leer y ordenar libros. Mientras la vida de Nanako se desmorona, la lectura es lo único que la mantiene con vida.
Si quieres una historia que te cambie la vida, debes acudir a la librería de Chiron.
Quienes tienen la suerte de atravesar sus puertas, ven un atisbo de un mundo de tratos letales y libros mágicos y poderosos.
Para Cassandra Fairfax, la librería es un recuerdo de todo lo que perdió cuando Chiron la echó y prácticamente cerró el negocio. Desde entonces, se ha visto obligada a emplear sus habilidades de formas. menos éticas: comerciando con libros robados y llevando a cabo lecturas mágicas para mujeriegos adinerados que buscan un poder que el dinero no puede comprar.
Pero un día, Chiron muere. Y Cassandra tiene algo muy claro: la librería siempre debe tener un dueño.
Para devolver la tienda a su estado anterior, necesitará la ayuda de Lowell Sharpe, un librero rival que no solo es su polo opuesto, sino que también lo sabe.
Además, al adentrarse en un mundo de coleccionistas sin escrúpulos, tinta mágica mortal y sociedades oscuras, descubrirá una poderosa fuerza que amenaza con aniquilar todas las librerías.
En la estación de Nohara, a las afueras de Tokio, se esconde una pequeña librería envuelta en leyendas urbanas: dicen que quien entra en ella encuentra justo el libro que necesita, en el momento preciso. Fumiya, un estudiante universitario inseguro, llega en busca de un libro para su padre enfermo y descubre en La Librería de los Viernes un lugar inesperado: un refugio literario con un cálido café donde cada día el menú cambia según la inspiración del chef y los libros que se están leyendo, y tres libreros tan excéntricos como entrañables. Entre lectores que buscan respuestas, historias que se entrelazan y libros que curan, Fumiya aprenderá a confiar en sí mismo y en el poder transformador de la lectura.
En la pequeña y remota localidad neozelandesa de Manapouri, frente a un lago, se encuentra la librería de Ruth Shaw, que en realidad son dos, y pequeñitas, pintadas de un arcoíris de vivos colores y rodeadas de plantas, curiosidades y alguna que otra mascota muy particular.
En esta original narración en primera persona, esta librera única nos cuenta historias de las personas que visitan las librerías, nos habla de algunas de sus obras preferidas y comparte anécdotas de su excepcional y azarosa vida. Es un relato marcado por su gran sentido del humor, pero también por las dificultades a las que se ha enfrentado, así como por la resiliencia que ha demostrado, todo coronado con un final feliz de la mano del amor.
Publicada al principio de la Gran Guerra, cuando muchos jóvenes se encaminaban a un destino incierto en el frente, La línea de sombra cuenta la historia de un capitán que, poco después de asumir el mando de su primer barco, queda varado en un mar sin viento, con una tripulación atacada por la fiebre. La crisis lo obligará a cruzar la frontera difusa que separa la juventud de la edad adulta, pero también acabará revelándole las inspospechadas fortalezas de su carácter. Basada en la experiencia del autor, la novela se ha leído como un homenaje a los atributos personales y colectivos que demostraba toda una generación enfrentada al desastre.
De corte autobiográfico, referida en concreto a la primera experiencia del autor como capitán de un barco mercante entre 1887 y 1888, La línea de sombra alude en su título al «cambio de la juventud, ardiente y libre de preocupaciones, al período más consciente y más relevante de la vida en la madurez». Se trata, pues, de una novela de iniciación, en torno a un joven marinero que, en las primeras páginas, y tras pasar dos años en un barco escocés, lo único que desea es volver a Inglaterra. Pero, inopinadamente, se le ofrece la oportunidad de ponerse al mando de un velero mercante y la acepta con entusiasmo. La travesía, sin embargo, muy al estilo de Conrad, está muy lejos de ser épica: aquí no hay que lidiar con tifones ni con piratas sino con largos días de calma chicha en los que la nave apenas puede avanzar y con una tripulación mermada por una epidemia de malaria y angustiada por la posibilidad de una maldición. La vida del mar enseña al joven sus facetas más oscuras y lo sume en el retraimiento y la inactividad. Pero finalmente sale de la experiencia fortalecido y con renovadas ganas de navegar o, lo que es lo mismo, de enfrentarse a la vida y el mundo. Publicada en 1917, esta pequeña novela sigue siendo un referente en la obra de Joseph Conrad.