Sophie Winston se enfrenta a todo un reto: organizar la boda de su hermana. Hannah es lo que en Estados Unidos se conoce como una Bridezilla, una novia perfeccionista que no va a permitir que nada ni nadie enturbie el día más feliz de su vida: ni su novio, Craig Beacham, que no le cae bien a nadie y es un auténtico impresentable, ni la sucesión de asesinatos e incidentes que comienzan a pro-ducirse desde que una desconocida aparece ahorcada en la pérgola instalada en el jardín para la ocasión. ¿Estará el asesino sentado del lado del novio o de la novia? ¿O estará de pie en el altar? Sophie debe resolver el asesinato a tiempo para evitar que su hermana cometa el mayor (y tal vez el útlimo) error de su vida.
«También en el ajedrez y en el amor hay esos instantes en que la niebla se triza y es entonces que se cumplen las jugadas o los actos que un segundo antes hubieran sido inconcebibles».
Alguien que anda por ahí (1977) reúne once cuentos en los que Cortázar vuelve a superarse a sí mismo. Se abre con la inquietante melancolía de «Cambio de luces» y culmina con la violencia policial de «La noche de Mantequilla». Cortázar no sólo crea climas y situaciones irrepetibles, también es capaz de sorprender con proezas estilísticas como «Usted se tendió a tu lado», donde la historia se narra simultáneamente en dos registros distintos; o de rescatar un cuento escrito en los años cincuenta —«La barca o nueva visita a Venecia»—, intercalando comentarios que lo cargan de ironía y matices infinitos.
Novela familiar de un lector recalcitrante, Alguien que canta en la habitación de al lado convoca a maestros y pares, dioses y demonios, devociones y desconciertos. Alan Pauls descubre que muchas de las cosas que valió la pena escribir las escribió sobre otros, en estado de curiosidad, de fervor o de pasmo, para afinar con músicas ajenas. Es el Pauls de El factor Borges y Trance el que vuelve aquí con las herramientas pasionales de la crítica para ponerlas a prueba en la práctica del ensayo, único género capaz de revitalizarlas.