Lector voraz, el señor Berger lleva una vida solitaria pero satisfactoria. Prefiere la compañía de los libros a la de las personas y espera disfrutar de su apacible tiempo en la campiña inglesa, entre las páginas de la literatura clásica. Pero su serena rutina empieza a perturbarse cuando ve a una mujer arrojarse delante de un tren.
Si el señor Berger no se equivoca, acaba de ser testigo del clímax de Ana Karénina recreado en el ferrocarril de Exeter a Plymouth. Incapaz de olvidarlo, la investigación lo lleva a la Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton, donde la línea que separa ficción y realidad se difuminará...
Un personaje pierde el punto final que le permitirá terminar la historia vivida con su pareja; un hombre sufre la vampirización virtual de una mujer, a la que debe cargar a la espalda y termina adhiriéndose a él como una costra; otros protagonistas, enfermos de soledad, utilizan las puertas como confidentes, envían cartas que nunca reciben respuesta, lanzan un grito de ayuda en recuerdo de pasados tiempos gloriosos... Los relatos que integran este volumen exponen con ácida ironía los esfuerzos y esperanzas frustrados de los hombres contemporáneos, habitantes de ciudades artificiales y alienantes, en las que han sido atrapados por las fuerzas de la represión política, las convenciones sociales, la rutina o las propias neurosis.
En una noche helada, un futuro padre lleva a su esposa al hospital cuando está a punto de
dar a luz. Pero la tensa calma del parto se rompe y un futuro se desvanece. Porque nada
está escrito y la promesa del nacimiento puede, en un instante, imponer a la esperanza una
negación tan trágica como inevitable.
A través de una narración acotada a veinticuatro horas, en apariencia simple y lineal,
asistimos a la fragilidad del destino, a la potente fuerza del amor parental y a la aceptación
de una realidad no deseada.