Era como si el cuadro la hubiera llamado, obligándola a detenerse. Y al leer la inscripción del dorso, «Rose Madder», supo que tenía que ser suyo, el adorno perfecto para su recién estrenado hogar de mujer libre.
Tras años de maltratos, por fin Rosie Daniels había abandonado a su marido y emprendido una nueva vida en otra ciudad.
Pero es muy difícil no dejar pistas, y Norman, el brutal policía con quien se había casado, inicia la caza sistemática e implacable de su mujer. Cada vez está más y más cerca, y Rosie advierte, no sin temor, que su única aliada es esa figura pintada en el cuadro, que la invita a pasar a su lado de la realidad.
Esta novela es el retrato descarnado de la situación de la mujer en el siglo xix, con una aguda indagación en la psicología de la mujer a través de sus personajes femeninos, además de la descripción de las diferencias culturales entre Europa y los Estados Unidos. Apareció publicada primero por entregas (muy habitual en la época) y apareció en forma de libro en 1881.
Cuando Roman Carruthers, el hijo mayor de la familia y un genio de las finanzas, vuelve a casa tras el accidente de coche de su padre, se encuentra a su hermano pequeño, Dante, endeudado con criminales peligrosos, y a su hermana Neveah agotada de mantener unida a la familia y su negocio. Neveah, que dirige el Crematorio Carruthers en Jefferson Run, ve la muerte de cerca todos los días. Pero la mortalidad se acerca aún más a la familia cuando queda claro que el accidente que dejó a su padre en coma no fue tal, y que la imprudencia de Dante los ha puesto a todos en un verdadero peligro. Roman está dispuesto a cualquier cosa para ayudar a su hermano y a su familia a salir del apuro, y cuando sus monedas de cambio se esfuman, sólo le queda una cosa que ofrecer para salvarlos: él mismo.