Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados.
A partir de entonces, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos quienes la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.
Habitamos un tiempo crepuscular: crisis económicas, guerras, pandemias, malestar cultural... Asistimos al auge de discursos políticos asentados sobre la melancolía y la nostalgia de un pasado que fue mejor, incapaces de efectuar una interpretación con sentido del propio presente. Un futuro cancelado y un pasado que echamos de menos. En todos ellos se observa un repliegue de impotencia reaccionaria, agravio y resentimiento. Y, por encima de todo, una necesidad punzante: volver a casa.
Hoy, se da una respuesta melancólica a ese malestar que recorre la derecha y la izquierda. En El tiempo perdido, con la ayuda de Proust y algunos filósofos y filósofas, Clara Ramas nos propone una salida diferente. El melancólico se aferra al objeto amado y quiere volver a una Edad Dorada ―la patria, el orden, los roles de género y de clase, la vida mejor de nuestros padres, la Transición, la Tradición―. Pero el retorno es imposible para nosotros, seres finitos, hablantes y modernos. Estamos siempre de camino, pero nunca del todo en casa. Pese a todo, quizás existe una milagrosa posibilidad de «recobrar el tiempo», pero ciertamente no será la que prometen los nuevos melancólicos y las fuerzas reaccionarias.
Tras cuatro años de conflicto ininterrumpido, Felipe Neudorf, hijo bastardo del archiduque Luis Salvador de Austria —y uno de los oficiales más jóvenes del Imperio— vuelve a su Mallorca natal tras sobrevivir a la última contienda del frente italiano: la batalla de Vittorio Veneto.
En ella ha fallecido su padrino: Mateo de Babenburg, coronel del 9º Regimiento de Húsares y duque de Hallstatt. Un hombre de principios inquebrantables.
A su regreso, nada es como esperaba.
En la isla, el nombre de su padrino está maldito. En 1914, horas después de embarcar, fue acusado de asesinar brutalmente a Catalina Horrach. Tan bella como compleja, Catalina era la única hermana de un prominente empresario mallorquín y la prometida del conde de Algaida, un arrogante aristócrata arruinado.
En una Mallorca de principios del siglo XX —donde la tradición choca irremediablemente contra el progreso— Felipe tendrá que abrirse paso a través de la mentira, el desprecio y el silencio para descubrir la verdad. A veces con inteligencia y otras, las que más, recurriendo a una violencia que había jurado dejar atrás.