Estás ante una recopilación de indiscutibles obras maestras del considerado padre de la literatura de terror: el inigualable Edgar Allan Poe. Su legado definió los contornos del género y abrió un nuevo abismo en la narrativa breve: preciso, oscuro, inquietante. Nadie antes había conseguido que lo siniestro adquiriera tanta elegancia. Nadie después ha logrado alcanzar esa perturbadora armonía entre belleza y espanto que se respira en cada una de estas páginas.
Este volumen reúne sus relatos más celebrados, textos imprescindibles que demuestran hasta qué punto lo macabro puede convivir con una prosa exquisita. Poe no escribe para distraer. Escribe para estremecer, para herir con palabras hermosas y afiladas, para recordarnos que la mente humana es un laberinto lleno de pasadizos ocultos.
Aquí se respira el delirio, se palpa la culpa, se escucha el eco de lo irreparable. Leer a Poe es un descenso voluntario al territorio donde la razón se fractura y el horror, lejos de gritar, susurra. Ideal para quienes disfrutan caminando por el borde del abismo, con una sonrisa en los labios.
UNA MISIÓN: PROTEGERLA.
UNA REGLA: NO ENAMORARSE.
LA OBSESIÓN NUNCA FUE TAN PELIGROSA.
A Alexander Kane nadie lo conoce por su nombre, pero todos lo llaman el Carnicero. Tampoco conocen su rostro, pues cuando trabaja -torturando y asesinando a órdenes del mejor pagador- siempre lleva una máscara con forma de calavera que le cubre todo menos sus ojos de color verde esmeralda.
Mia Bianchi nunca ha querido tener nada que ver con los negocios de su familia, pero es difícil cuando tu hermano es un capo de la mafia italiana y tu hermana la principessa del crimen organizado. Aunque ha intentado separarse de la muerte, esta le persigue. Y, por mucho que lo deteste, para escapar de ella necesitará ayuda de un profesional…
Alexander debe proteger a Mia a toda costa. Pero esta misión se le complicará más que ninguna, no solo porque la amenaza que les persigue sea feroz, sino porque, en cuanto el sicario posa los ojos en ella, sabe que se va a convertir en su obsesión. Y eso quiere decir que el corazón del Carnicero, hasta ahora inexistente, ha empezado a latir.
Viviendo en la ciudad portuaria de Halifax (Nueva Escocia, Canadá), los días de Goyette están marcados por el hecho sustancial del Atlántico Norte, tanto por su presencia física como por sus connotaciones metafóricas. Y como muchos de los hechos abrumadores de la vida, nuestra conciencia de la importancia y el impacto del océano aumenta y disminuye a medida que el océano a veces acecha en el fondo, a veces se impone a nosotros, pero siempre, constantemente, es. En Océano Goyette elabora una especie de relato alternativo y apócrifo de nuestra relación con el océano. Océano recibió el premio Lieutenant Governor of Nova Scotia Masterworks Arts, uno de los más prestigiosos que concede el gobierno de esta provincia canadiense.
El cuerpo sin vida de una heredera yace en el vagón de un tren. Un joven popular es acuchillado en un baile de disfraces. Una anciana sospecha que está siendo envenenada. Un príncipe teme por su reputación cuando se sabe que su novia está implicada en un asesinato. El cadáver de un hombre solitario que habitaba una vieja mansión descansa en su habitación con un tiro en la cabeza. Estos son solo algunos de los casos a los que se enfrenta el detective belga. ¿Quién sino Poirot podría resolverlos?
«A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo».
Cuando Cortázar parecía haber alcanzado la perfección en el género, Octaedro (1974) aportó novedades en su maestría incomparable a la hora de escribir cuentos.
Los ocho relatos que componen Octaedro —una figura tan geométrica como misteriosa, tan perfecta como reticente— entremezclan cierto contenido social y político que Cortázar había abordado en Libro de Manuel (1973) con sus temáticas más recurrentes: el amor, el sueño, la enfermedad, la muerte, el umbral entre lo cotidiano y lo fantástico. Pero, además, estos relatos funcionan como caras que, en su conjunto, van completando el sentido de la figura total: así, quien relata su propia muerte en «Liliana llorando» tendrá su contracara en «Las fases de Severo». Cada una de las tramas encuentra a lo largo de este libro continuaciones alternativas, extrañas formas de resonancia.
Compacto y, al mismo tiempo, ilimitado; preciso y también impredecible, si a un libro de cuentos le cabe el atributo de novela encubierta, no hay dudas de que es a Octaedro.
El poeta más importante del siglo XX en cualquier idioma.» Gabriel García Márquez
«Nadie como Neruda para lograr un insólito centelleo poético mediante el simple acoplamiento de un sustantivo y un adjetivo que antes jamás habían sido aproximados.» Mario Benedetti
«Neruda renace todos los días porque siempre hay alguien que lo lee por primera vez y hay otro que lo relee con nuevos ojos. No hacerlo empobrecería nuestra vida.» José Emilio Pacheco
«Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él.» Harold Bloom
En este libro de 1954, Pablo Neruda asombró a los lectores que no habían previsto la variedad de registros que el poeta alcanzaría. Hoy sigue cautivando por su capacidad para celebrar los pequeños acontecimientos diarios. Neruda le canta al aire y a la cebolla, a la esperanza y al caldillo de congrio, a la madera y a la alegría, al vino y al pan, a los poetas populares y al fuego, al libro, al traje, a la lluvia, a la vida. Sabe comunicarnos con la magia de su palabra la novedad de redescubrir cada momento como inaugurando la mirada.