We know how to push our bodies for peak physical fitness but when it W comes to our emotional health, many of us just wing it. What if you could coach your mind for greater satisfaction and success, just like you train your body to get stronger? That's the promise of Flex Your Feelings, a data-driven, step-by-step plan for developing the seven essential traits of emotional fitness necessary to become the best leader, entrepreneur, and human you can be.
Here's the good news: Emotional fitness can be LEARNED . even if you didn't. grow up with mentally strong role models, and even if you're not sure how to do it. Dr. Emily Anhalt psychologist to the Silicon Valley tech elite and cofounder of Coa, the gym for mental fitness offers a prescriptive, seven-step plan to help you develop the emotional strength and flexibility to cope with whatever comes your way. Ás you progress in your career and through your life, she explains, emotional intelligence isn't just a “nice to have” soft skill. It's a vital talent that allows you to show up as your best self, in good times and during tough moments. In Flex Your Feelings, you'll find a blueprint for building an emotional fitness practice that works for you so you can live it, every day.
Como los de su primera entrega, con la que Victoria León ganó el Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, los poemas de Flores de fuego, escritos entre 2018 y 2022, parten de una poética y unas concepciones estéticas fundamentadas en el clasicismo y la lengua natural, ensayando nuevas formas y tonos. Dividido en cuatro secciones, que dialogan entre sí o con lecturas de Cioran (a quien se debe la metáfora del título), Lucrecio, Nietzsche, Goethe, Marco Aurelio, Zweig, Keats, Breton, Foscolo o Cernuda, el libro tiene la soledad como gran tema común: la soledad como destino humano, pero también como faro desde el que nace e irradia la poesía para iluminarnos y tendernos paradójicos puentes con la vida, o como búsqueda del alma del mundo en el sentido platónico, necesaria para crear y vivir plenamente.
La fama de Chéjov suele ocultar o pasar por alto su talento para la comedia, algo que él, a tenor de sus disputas con Stanislavski, seguramente nos reprocharía. Pero tanto en «Mercancía viva» (1882) –donde un hombre sorprende in fraganti a su mujer y a su amante, pero se aviene a un arreglo económico de inesperadas consecuencias– como en «Flores tardías» (1882) –la historia de la ruina de una familia aristocrática, y del amor ciego de una princesa por un médico que nació siendo siervo– el humor, las situaciones equívocas y las degradaciones cómicas se revelan parte esencial de su universo. Más «impecablemente» chejoviano es «Mi mujer» (1892), una obra maestra de la técnica del punto de vista que nos desvela poco a poco la odiosa personalidad de un hombre que ha perdido el amor de su mujer, y, poco a poco también, en medio de una hambruna, la transformación que le permite recuperarlo. En «Un asesinato» (1892), las desavenencias religiosas y un callado conflicto por una herencia conducen a una tragedia familiar, contada, en su preparación y en sus secuelas, con minuciosidad y sin suspense.