«Nada es tan inhumano como la vida humana».
Después de dieciocho años de trabajo incansable, Bjartur consigue lo que tanto había ansiado: librarse de la servidumbre y tener al fin sus propias tierras y ovejas. ¿Pero qué precio estará dispuesto a pagar por ser libre? Ni las supersticiones de fantasmas, ni sus vecinos, ni la inclemencia de los cielos, ni la dureza de la tierra islandesa, ni las necesidades de su familia pueden interponerse entre él y su obstinación por ser un hombre independiente. Solo su hija, Ásta Sóllilja, es capaz de abrir una grieta en el corazón de piedra y el escarchado destino de Bjartur.
Publicada en 1935, «Gente independiente» es la obra maestra de Halldór Laxness, Premio Nobel de Literatura, y una de las novelas más importantes del siglo XX. Esta inolvidable epopeya humana ambientada en la Islandia rural, y cuyos ecos llegan hasta escritores como Juan Rulfo, brilla como nunca en la magistral traducción de Enrique Bernárdez Sanchís, la primera que se ha hecho directamente del islandés.
Alex y Poppy. No tienen nada en común. Ella viste estampados; él lleva pantalones de pinza. Ella tiene espíritu aventurero; él prefiere quedarse en casa leyendo. Y, a pesar de todo, son mejores amigos. Durante la mayor parte del año viven separados -ella en Nueva York, él en su pequeño pueblo- pero cada verano, desde hace ya una década, se toman una semana de vacaciones juntos. Hasta hace dos años, cuando lo arruinaron todo. No han vuelto a hablar desde entonces.
Poppy tiene todo lo que siempre había soñado, pero está atrapada en la rutina. Cuando alguien le pregunta cuándo fue la última vez que fue feliz de verdad, sabe sin ninguna duda que fue en ese último y fatídico viaje con Alex. Y entonces decide convencer a su mejor amigo para viajar juntos una vez más. Ahora tiene una semana para arreglarlo todo. Si pudiese aceptar la verdad que siempre se ha interpuesto silenciosamente en medio de su supuesta perfecta amistad
¿Qué puede salir mal?