El título hace referencia a los Panoptika, que eran gabinetes de curiosidades, cuartos de maravillas o simplemente muebles en los que algunos nobles y burgueses de otro tiempo coleccionaban objetos exóticos de todos los rincones de la tierra. También se llamaba así a otros raros repertorios, los antiguos Museos de Figuras de Cera. Este libro reúne casi medio centenar de semblanzas del escritor austriaco, producto de su experiencia como corresponsal por buena parte de Europa, donde se mezcló con todo el mundo, viajando en cualquier medio de transporte, alojándose en los hoteles más variopintos y trabajando siempre en la mesa de algún café rodeado de gente que le hablaba sin parar en cualquier idioma.
Atrapado en el recuerdo de Sandrine, sin salida ni futuro, Suso Corbacho no dispone de muchas opciones. A pesar de ser abogado, apenas sobrevive en Ceuta con el dinero que recibe de su padre. Por ello, cuando este le pide que se reúna con Zallas, un hombre de dudosa reputación involucrado en negocios turbios, muy a su pesar no puede negarse. Por otra parte, el Califa, un representante de artistas al que Suso debe tres mil euros, le ordena ir en busca del Pespá, un hombre desesperado, víctima de una extorsión relacionada con unas fotos comprometedoras tomadas décadas atrás en el conocido local gaditano Gadir. Inesperadamente, algo terrible sucede antes de que se despidan. ¿Quién podría estar detrás de todo?
New York Admirals captain Scott Hunter takes his pregame rituals very seriously. When a particular smoothie precedes Scott's breaking his on-ice slump, he’s desperate to recreate the magic…and to get to know the sexy, funny guy behind the counter.
Kip Grady knew there was more to Scott’s frequent visits than blended fruit, but he never let himself imagine being invited back to Scott’s penthouse. Or kissed with reckless abandon—and more. What goes on between them is hot, incredible and frequent…but also only on Scott’s terms and always behind his closed apartment doors.
Scott needs Kip in his life, but with playoff season approaching, the spotlight on him is suddenly brighter than ever. He can’t afford to do anything that might derail his career or the public’s image of what a hockey captain should be. Kip is ready to go all in with Scott—but how much longer will he have to remain a secret?