Un recluso en una celda. En la pared el reglamento de la cárcel. En el dorso del reglamento, pegadas con miga de pan y ocultas a los carceleros, unas veinte fotos de asesinos -quizá también de algún atleta- recortadas de la prensa; «para los más puramente criminales», un marco hecho con cuentas en forma de estrella: «Y en honor de los crímenes de todos ellos escribo este libro».
Para los humanos, el circo es un lugar mágico donde todo es posible; para Harrow, una elemental de Agua capaz de predecir el futuro, es el refugio en el que se ha mantenido oculta después de que su pueblo fuera masacrado. Fingir que sus poderes no son más que un truco del espectáculo le ha ayudado a esconder su identidad durante años.
Pero su vida cambia cuando conoce a Raith. Es la nueva atracción: un elemental de afilados colmillos y apariencia amenazante, pero que no recuerda quién (o qué) es, ni mucho menos conoce el origen de sus letales poderes. Pese a su aspecto monstruoso y su deseo por mantenerse aislado, su mirada revela una soledad tan profunda como la de Harrow.
La atracción entre ellos es inevitable.
La oscuridad de Raith atrae a Harrow de forma inevitable, aunque sabe que acercarse a él podría ponerla en peligro. Porque Raith quizá no sea lo que aparenta, pero ella tampoco.
Sara Lone no es su verdadero nombre. Antes tenía otro, Joy Carruthers, pero lo dejó atrás hace años cuando huyó de Texas para trabajar como bailarina en un cabaret de Nueva Orleans. El asesinato de su padre, dueño de una modesta pesquería, la obligará a retomar su vida allí donde la dejó, enredándola en una maraña de crimen, mafia, tesoros hundidos, agentes secretos y conspiraciones políticas que podrían alcanzar al mismísimo presidente. El guionista francés Erik Arnoux y el dibujante español David Morancho unen sus fuerzas en un tenso thriller de espionaje político en cuatro partes que nos traslada a la América de Kennedy y que presentamos ahora en una edición integral ampliada con un extenso dosier final y un espectacular portfolio de David Morancho.
Conocido sobre todo por su labor fabuladora, que dio obras de la importancia de "La montaña mágica", "Los Buddenbrook" o "La muerte en Venecia" entre otras, la celebridad de Thomas Mann (1875-1955), así como su indiscutible talla intelectual, llevaron a menudo a que fuera solicitado como ensayista y conferenciante. Schopenhauer, Nietzsche, Freud reúne cinco textos fruto de esta actividad, en los que, en palabras de Andrés Sánchez Pascual -traductor y presentador del volumen- Mann traza un balance muy personal de su trato con la obra de estas tres grandes figuras que influyeron de modo decisivo en su creación novelística. Reducidos normalmente en su extensión en cada una de las ocasiones en que fueron expuestos, los ensayos se ofrecen aquí en su versión íntegra.
En una fracción de segundo, la vida de Morgan Kincaid cambia para siempre. Ella iba de regreso a casa cuando una madre le pide que detenga a su bebé, después se lo entrega en brazos. Antes de que Morgan pudiera detenerla, la perturbada mamá salta justo enfrente del tren que entraba a la estación. Morgan nunca antes había visto a la mujer, y es incapaz de comprender las causas por las que le entregó a su bebé y se quitó la vida. Tampoco puede entender cómo aquella mujer sabía su nombre.
La policía detiene a Morgan para un interrogatorio. Pronto descubre que la mujer se llamaba Nicole Markham, la prominente directiva de Breathe, una reconocida marca de accesorios deportivos. Pronto descubre también que no existe ni un solo testigo capaz de corroborar su versión de lo ocurrido, lo que la convierte de inmediato en sospechosa de asesinato.
Para probar su inocencia, Morgan tendrá que investigar los últimos días de la vida de Nicole. ¿Era Nicole una madre paranoica o se encontraba en peligro? Cuando cosas realmente extrañas comienzan a suceder en la vida de Morgan, ella se da cuenta de que su vida también puede estar en peligro.
Conocimos a Frank Bascombe en el ya lejano 1986 con El periodista deportivo y sus andanzas nos han ido mostrando las transformaciones de Estados Unidos en las últimas décadas. Reaparece ahora con 74 años y arranca su relato con esta frase: «Últimamente, me ha dado por pensar en la felicidad más que antes.» A continuación, hace un repaso sucinto de su vida: perdió a un hijo, a sus padres y a algún otro ser querido; ha pasado por dos divorcios; ha sobrevivido a un cáncer; recibió un disparo en el pecho y ha superado huracanes y una depresión.
Ahora, al final de su vida, se ve convertido en cuidador de su hijo Paul, que padece ELA y está recibiendo tratamiento en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Cuando le dan el alta, padre e hijo deciden emprender un viaje hasta el emblemático monte Rushmore, evocando otro que Frank hizo de niño, con sus progenitores.
Norteamérica −con Trump en el horizonte− desfila por la ventanilla del coche y se suceden los encuentros con personajes variopintos, mientras padre e hijo aprenden a conocerse. Frank pasa revista a su vida llena de altibajos y cambios, y trata de encontrar en ella algo de sentido y esperanza, atisbos de felicidad.
Richard Ford retorna −con toda probabilidad por última vez− a su personaje más emblemático para construir otra monumental «gran novela americana».