Andronio, te escribo desde Miseno, la finca que perteneció al héroe Escipión el Africano y donde murió su amada hija Cornelia, mi ama.
Ahora que soy libre, yo, Antígona de Mileto, quiero que se cuente su verdadera historia para que el porvenir haga justicia a ella y a sus hijos, Tiberio y Cayo Graco, pues temo que la historia oficial de Roma no lo hará. Perdieron la batalla del presente, pero deben ganar la de la posteridad. Por eso te pido que escribas unos Annales Corneliae que relaten los hechos luctuosos pero heroicos que ensombrecieron la vida de mi ama. No fue pequeña su influencia en la política de su tiempo. Si la República está a punto de perecer es porque ella y sus hijos fracasaron en su empeño por mantener los valores sobre los que se fundó y que la hicieron fuerte.
Nacer es la primera migración, el exilio compartido por la humanidad entera. A ciertas personas la vida o la violencia las empuja a seguir alejándose del lugar natal. Itinerantes, arrancadas, crisálidas del pasado perdido. A ellas dedica este libro William González Guevara, joven poeta transterrado que grafiteó versos de Rubén Darío en las paredes de un barrio de Madrid. La vida de los Inmigrantes de segunda transcurre en páramos contemporáneos, en neones de sueños apagados y vastas podredumbres. Allí donde brotan casas de apuestas para crear ludópatas y fusilar sueños. Donde el autorretrato del artista adolescente incluye una nueva vacía, tu chándal favorito, tu acento repudiado. Donde pese al racismo, todo el mundo el mundo refiere pagarte en negro. William acoge en sus versos lo que no cabe en los pactos de silencio.
Jorge Fernández Gonzalo (Madrid, 1982) es poeta y profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Es autor de varias docenas de libros, por los que ha obtenido diferentes galardones tanto en poesía como en ensayo. Con su obra Insectario, recibió el premio Juan Gil-Albert Ciutat de València en su edición de 2025.
Con el libro Insectario, Jorge Fernández Gonzalo se adentra en los secretos recovecos de estos diminutos seres: el poeta indaga en los significados últimos del cuerpo, del amor y de la realidad, y en cómo el mundo y sus revelaciones se dejan devorar por los insectos. Ante la cortedad de las palabras, los grillos cantan la oxidación de los metales, las hormigas excavan en los cuerpos, los escarabajos cifran la epifanía del cosmos en sus secretas simetrías. Insectario logra combinar así la duda existencial con el hallazgo poético, en un libro plagado de resonancias oníricas y asombro ante las proximidades del paisaje.