Alexandre Dumas se ganó la admiración de la crítica y del público con la publicación de La dama de las camelias que se convirtió en una de las novelas más populares de todos los tiempos. Giuseppe Verdi se inspiró en ella para componer La traviata. Basada en las vivencias del autor, el libro narra la relación entre el joven Armand Duval y la cortesana Marguerite Gautier, una de las historias de amor más trágicas, hermosas, tristes e imperecederas que jamás se hayan escrito.
Ana Garrido quiere volar y dejar de ser una niña pobre de las minas asturianas. Pierde la fe en Dios cuando matan a su hermano, pierde la fe en los hombres cuando el primer amor la golpea y el segundo la abandona. Entonces promete escribir su destino con letras bañadas en oro.
Ana Garrido quiere poder. Entra al narcotráfico y logra controlar en España una industria criminal plagada de sujetos despiadados. La apodan la Rubia y termina tras las rejas, condenada a más de treinta años de prisión por dirigir el mayor alijo de cocaína jamás decomisado en Europa, la operación Temple. Aun así, no se arrepiente. Ella es la Dama del Norte.
A los veintinueve años, y tras haber compuesto un buen número de obras para los corrales de comedia, Pedro Calderón de la Barca logró una pieza de capa y espada modélica: La dama duende, amenísimo juego de amores, dudas, osadías y desplantes, cifrados en la tramposa alacena que preside y engrana una acción dramática magistral en su progresión y que se alimenta sobre todo de la confusión y el engaño.