«El reino de Dios está en vosotros me abrumó. Me marcó para siempre.» Con estas palabras definió Gandhi esta obra tan polémica, por la cual se reconocerá a Tolstói no sólo como a un genio de la literatura, sino también como a un pensador que influyó en los movimientos pacifistas de todo el mundo. En este texto, el autor de Guerra y Paz somete a un implacable examen a la Iglesia y al Estado, dos instituciones en su opinión anticristianas que han desvirtuado el auténtico mensaje de Jesús e, históricamente, se han fundamentado en el uso de la violencia. Y es que, para el escritor ruso, el mal que impera en el mundo acabará cuando vivamos de acuerdo con las enseñanzas de Jesús y su doctrina de la no resistencia al mal con la violencia. La obra fue censurada en Rusia, aunque corrió de mano en mano de manera clandestina y fue muy discutida por la crítica rusa. Rápidamente se tradujo y publicó en el extranjero. En la presente edición castellana, cuidadosamente traducida del ruso y por vez primera en su versión íntegra, incluimos la breve pero interesante correspondencia que mantuvieron Tolstói y Ghandi.
En su única novela, el divino Oscar Wilde puso al día el mito de Fausto. En este caso, la víctima es Dorian Gray, un bello y presuntuoso joven a quien un amigo hace un retrato al óleo. Cuando Dorian trabe amistad con lord Henry Wotton, un cínico filósofo, este le convencerá de que sus más valiosas posesiones son su belleza y su juventud. Y a partir de ahí, su deseo de que su retrato envejezca mientras él permanece joven se hace realidad. Estamos, simple y llanamente, ante uno de de los libros más bellos e ingeniosos de todos los tiempos.
El anciano Ogata Shingo no consigue ganarse ni el amor ni el respeto de sus hijos, pero sin embargo puede oír el rumor de la montaña. Como cabeza de familia, le preocupa la decadencia moral de sus descendientes: Shuichi, a quien la guerra ha helado el corazón, está casado con la maravillosa Kikuko pero le es infiel y tiene un hijo con otra mujer; por otro lado, Fusako vuelve a la casa paterna con sus dos hijos tras haberse divorciado de un marido drogadicto. Tanto Shuichi como Fusako creen que su padre es demasiado viejo e interpretan sus silencios como senilidad. Pero, en realidad, el pensamiento de Ogata Shingo sigue activo, repleto de hermosas imágenes, de sonidos de la naturaleza, de aromas, de escenas. Bajo la fina capa de la vida familiar, cada uno de sus miembros vive, en solitario, su drama, luchando en unas ocasiones contra el amor y en otras, contra la muerte. El ganador del Premio Nobel de Literatura en 1968 nos deleita con una obra que gira en torno a la soledad, la muerte y la búsqueda obsesiva de la belleza.
Considerada una de las más grandes y bellas historias de amor de la literatura. El rumor del oleaje narra el nacimiento y consumación del idilio entre dos adolescentes situados en un mundo arcádico, primitivo y elemental: una isla japonesa en la que sobrevive una comunidad de pescadores apartada de la civilización y donde se percibe por doquier el olor salobre del mar, la fragancia de las cuerdas de cáñamo, el humo invisiblr de las hogueras y el rumor de un oleaje azul intenso que todo lo circunda. Guiado por su admiración hacia el modelo humano y la tradición bucólica de la Grecia clásica, que era capaz de establecer una perfecta coincidencia entre la vida humana y la misteriosa belleza de la naturaleza, Yukio Mishima (1925-1970) construye una bellísima novela acerca de uno de los temas perennes de la literatura
Fábula moral acerca de la condición humana, EL SEÑOR DE LAS MOSCAS es además un prodigioso relato literario susceptible de lecturas diversas y aun opuestas. Si para unos la parábola que WILLIAM GOLDING estructura en torno a la situación límite de una treintena de muchachos solos en una isla desierta representa una ilustración de las tesis que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre, para otros constituye una requisitoria moral contra una educación represiva que no hace sino preparar futuras explosiones de barbarie cuando los controles se relajan.
El dramaturgo español Leandro Fernpandez de Moratín está considerado el creador de la comedia neoclásica. En un momento de su vida se vio en la tesitura de elegir entre el grupo de los que brindaban su apoyo a la Monarquía española, cuyas ideas no compartía, o simpatizar con el bando francés, que le auguraba un panorama de progreso y una esperanza de estabilidad que anhelaba y no creía poder alcanzar de otra manera. Como muchos otros españoles, se convirtió en un afrancesado, y tuvo que sufrir posteriormente las consecuencias de esta decisión. Fue un reformista que creía que los cambios moderados podían tornar una situación injusta en otra más justa y racional, sin necesidad de acudir a actos subversivos o violentos contra la autoridad establecida. Su éxito consiste en saber ofrecer al público obras cómicas de acuerdo a sus gustos, siempre dentro de la concepción neoclásica, dotando a la acción de un contenido moral basado en los valores imperantes en la época que le tocó vivir.