Lou, Reid, Coco y Ansel huyen no solo del aquelarre, sino también del reino y de la Iglesia. Son fugitivos y no tienen donde ocultarse.
Para sobrevivir, necesitan aliados. Y unos muy poderosos. Pero mientras Lou se preocupa cada vez más por salvar a sus seres queridos, se adentra en el lado oscuro de la magia. Y el precio a pagar podría ser la persona a la que más teme perder: Reid.
Ellos están unidos por un juramento y solo existe una cosa que puede separarlos: la muerte.
Traspié ha sobrevivido a su primera misión importante como asesino, aunque ha salido muy mal parado. Ahora, los Corsarios de la Vela Roja están sembrando la costa de aldeas calcinadas y víctimas que pronto se transforman en verdugos. Cuando la traición amenaza el trono, a Traspié no le queda más remedio que desentrañar las mortíferas intrigas de la familia real. Y su papel podría exigirle el peor de los sacrificios... Asesino real es el segundo tomo de la icónica trilogía del Vatídico, editada ahora con ilustraciones de Magali Villeneuve. Cada uno de sus libros ha encumbrado a Robin Hobb como una de las voces fundamentales y más premiadas de la literatura fantástica universal.
La poesía española es una gran floresta, aunque según José Manuel Blecua: «Ha de ser la rosa, ese ruiseñor de las flores, quien se lleve la palma en competencia con las demás». José Esteban realiza un largo recorrido por los rosales líricos, a veces espinosos, siempre fragantes e invariablemente efímeros, como la vida del hombre, metáfora cruel esa «flor del instante», que decía el gran Rubén Darío. La nómina de poetas jardineros es extensa: alcanza desde los arábigos andaluces hasta contemporáneos como Eugenio de Nora y Gastón Baquero, pasando por Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Gustavo Adolfo Bécquer, Leopoldo Lugones y, como no, Miguel de Cervantes, el santo laico de las letras españolas. Galdós reclama a Dios un día de dedicación para crear la rosa y el asno de Apuleyo ha de comer esta flor para convertirse en hombre.