«El odio es un animal hermoso, imposible de encerrar, con sed de sangre. El odio se despereza, se extiende y te atrapa. Se alimenta de tu rabia. Y al final vuelves a odiar. Porque es fácil. Porque lo necesitas».
¿QUÉ HARÍAS SI, TRAS HABER SOBREVIVIDO A LA QUE CREÍSTE QUE ERA LA PRUEBA MÁS DURA QUE PODÍAS SOPORTAR, EL DESTINO TE LLEVARA OTRA VEZ AL LÍMITE?
Para la inspectora jefa Ana Arén no hay tregua: después de que resolviera el caso que prácticamente acabó con ella, debe enfrentarse a un reto endiablado, el asesinato de una de las mujeres más famosas de España.
Siempre cuestionada por su superior, al frente de un equipo que aún no confía en ella y con el foco mediático sobre la investigación, Ana se ve de nuevo ante un crimen aparentemente irresoluble en el que el tiempo y el pasado se empeñan en jugar en su contra.
La noche del 27 de agosto de 1934, cincuenta y seis chicos se fugan de la colonia penitenciaria para menores de Belle-Île-en-Mer, una isla frente a la costa de Bretaña. Los gendarmes organizan una auténtica cacería en la que participan también los vecinos: la recompensa es de veinte francos por cada fugitivo. En poco tiempo todos son capturados menos uno, Jules, un joven que ha sufrido en la colonia todo tipo de abusos.
Sorj Chalandon se mete en la piel de un rebelde criado sin amor, y le ofrece una posibilidad de salvación, la de abrir los puños para recibir manos amigas y transformar su rabia en belleza. Una vibrante historia de aprendizaje, inspirada en hechos reales, en la que se entrelaza el destino de Jules con la historia del siglo XX y cuya conmovedora reflexión sobre el nexo entre infancia y justicia resuena aún hoy.
Una novela que mezcla la ciencia ficción con el humor.
James Bolívar era el ladrón, granuja y pillo más grande de toda la Galaxia. Hasta que un día fue arrestado por la policía interestelar, la cual, finalmente lo obligó a ingresar en sus filas para llevar a cabo una singular empresa, a fin de limpiar la Galaxia de tipos como él.
Pero al final, y cuando dejó de ser policía, se dedicó a una cacería: la de la mujer a la que adoraba. Angelina había construido una nave espacial bélica y junto con James iban a conquistar el mundo... ¡La Galaxia en peso se estremeció ante aquella idea!