La mejor escritora nórdica actual, con más de diez premios literarios y un millón de lectores, regresa con «una novela deliciosa y pícara sobre el sentido de la existencia» (Elle)
Descendiente de un linaje de matronas, Dýja es también eso que en Islandia llaman «madre de la luz». Sus padres dirigen una funeraria, su hermana es meteoróloga: nacer, morir y, entremedias, superar unas cuantas tormentas. En plena amenaza de huracán, Dýja ayuda a traer al mundo a su bebé número 1922. Está tratando de arreglar el apartamento que ha heredado de su tía abuela, abarrotado de muebles, bombillas que parpadean y una caja de fruta llena de manuscritos: la tía Fífa continuó la labor que había comenzado la bisabuela de entrelazar los relatos de las antiguas comadronas que recorrían los páramos del país en plena ventisca con sus propias reflexiones excéntricas y visionarias sobre el planeta, la vida... y la luz.
Tras huir de Alemania, Nellie y Maria por fin encuentran en Nueva Zelanda un lugar seguro en el que establecerse con sus familias y abren una consulta veterinaria en un criadero de caballos. Pero su buena fortuna no dura mucho. Las consecuencias de la crisis económica mundial también afectan a su país de acogida y las dos amigas pronto deben emprender caminos separados. Además, la felicidad de Nellie y Walter comenzará a tambalearse cuando la Segunda Guerra Mundial irrumpa en sus vidas. Su hija, Grit, que colabora con las tropas estacionadas en la isla de Creta, corre un enorme peligro...
Australia, 1955. Daphne ha terminado sus estudios de veterinaria y podría comenzar a trabajar en el zoológico de Perth con sus padres, Maria y Bernhard. Sin embargo, decide aceptar un puesto de investigación que la acabará llevando al Congo. Pero la colonia belga está en un momento de agitación y pronto Daphne ya no estará segura allí...
París. El padre de Grit muere de forma inesperada durante un ensayo. Ella logra acabar la gira en su memoria, pero, cuando descubre que está embarazada, toma el siguiente barco hacia Nueva Zelanda para visitar a su madre, Nellie. Allí, la famosa pianista tendrá que aceptar su pasado antes de poder pensar en el futuro.