En plena Guerra Civil española, el joven medico Víctor Dalmau, junto a su amiga pianista Roser Bruguera, se ven obligados a abandonar Barcelona, exiliarse y cruzar los Pirineos rumbo a Francia. A bordo del Winnipeg, un navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles rumbo a Valparaíso, embarcarán en busca de la paz y la libertad que no tuvieron en su país. Recibidos como heroes en Chile -ese "largo petalo de mar y nieve", en palabras del poeta chileno-, se integrarán en la vida social del país durante varias decadas hasta el golpe de Estado que derrocó al doctor Salvador Allende, amigo de Victor por su común afición al ajedrez. Víctor y Roser se encontrarán nuevamente desarraigados, pero como dice la autora: "si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran".
Tras la segunda guerra mundial Inglaterra entró en estado de shock. La lenta reconstrucción de las ciudades y la economía, la descomposición de imperio y la afluencia migratoria alteraron para siempre la fisonomía de la isla. La poesía no fue ajena a las presiones psicológicas, económicas, culturales y sociales de su tiempo. Como una antena muy sofisticada (y algo enigmática) recogió el malestar, el pesimismo, la soledad y la fealdad de la época: la Inglaterra verde y campestre de Worsdworth o Tennyson se vuelve gris y urbana en los poemas de esta generación. Claro que partiendo de un sustrato común cada uno de estos poetas ofrece visiones muy distintas y sofisticadas de su tiempo. Así los dos poetas principales de esta generación alcanzan posiciones casi confrontadas: Philip Larkin segrega su pesimismo cultivando un conservadurismo de ideas perfectamente adaptado a los tiempos (oficinas, coches, entretenimiento barato), con un lenguaje preciso, casi expurgado de lirismo; mientras que Ted Hughes despliega una visión salvaje de la caza, los animales y la naturaleza, asediada por las ciudades y la rutina de las oficinas, con un lenguaje expresionista y telúrico. Abran y lean este catálogo de visiones (poéticas), unas veces fantásticas, otras veces mordaces, sobre la misma sociedad fría, gris, mecanizada, solitaria, y apática en la que en buena medida seguimos viviendo.
¿Cuántas vidas se necesitan para sobrevivir a las turbulencias de las guerras de Corea?
A sus casi cien años, Mook Miran pensaba que se llevaría sus secretos a la tumba, pero, en lugar de eso, una empleada de la residencia de ancianos le ofrece la oportunidad de contar su vida y hacer así las paces con su pasado. Bajo la mirada atónita de quien ella llama "su biógrafa", la señora Mook habla del hambre y las penurias que padeció al nacer en una Corea ocupada por el ejército japonés; de las tragedias que afrontó durante la Segunda Guerra Mundial; de las terribles elecciones que soportó para capear unos años densos e implacables; de las personas a las que engañó y a las que mató. Poco a poco, de sus historias emerge la figura de una mujer enigmática y camaleónica, capaz de adaptarse a cualquier situación, de luchar con ferocidad y de amar con la seguridad de quien teme más al arrepentimiento que a la muerte.