¿Y si la gente dejara de morirse?
Una brillante sátira del Nobel de Literatura que juega con el miedo más profundo del ser humano.
"Sabremos cada vez menos que es un ser humano."
Libro de las previsiones
En un país cuyo nombre no será mencionado, se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo se haya detenido. El destino de los humanos será una vejez eterna.
Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los "acuerdos de caballeros" explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver...
Un nuevo caso de la comisaria Ruiz que la enfrentará con sus miserias y sus miedos más inconscientes, y la empujará fuera de su ámbito habitual.
La comisaria María Ruiz se encuentra desterrada en una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. En Soria el último suceso irresuelto del que se tiene noticia ocurrió en 1954, cuando una mujer que presuntamente asesinó a su marido con matarratas desapareció para siempre. De estar viva, tendría 101 años. Desde que la destinaron a Soria, sacándola de la fiebre de Madrid, la comisaria Ruiz viaja todos los fines de semana a Ávila, donde acompaña en su trance entre la vida y la muerte a su compañero Tomás, que está en coma. Su viejo amigo, el comisario Carlos, finalmente ha conseguido convencerla para que un fin de semana se airee y vaya a visitarlo a Santander. Pero lo que tenían que ser un par de días de tranquilidad se convierte en el mejor incentivo para la comisaria Ruiz.
Teherán, 1950. Ellie, de apenas siete años, no ha conocido otra cosa que la felicidad. Sin embargo, tras la prematura muerte de su padre, ella y su madre se verán obligadas a trasladarse a una diminuta casa de la parte baja de la ciudad. Más sola que nunca y con una madre ausente, Ellie sueña con encontrar una amiga que la rescate de su aislamiento. Como si el destino hubiera escuchado su súplica, Ellie conoce a Homa el primer día de escuela. Juntas jugarán a todos los juegos imaginables, aprenderán a usar la cocina de piedra de la casa de Homa, recorrerán los coloridos y abigarrados pasillos del Gran Bazar y, sobre todo, compartirán un mismo anhelo: convertirse algún día en shir zan. Mujeres león. Lo que ninguna de las dos podía imaginar en aquellos tiempos felices llenos de promesas de futuro era que la vida y un país al borde de la destrucción iban a entrometerse en su amistad. Quizá para siempre.