La bella Marguerite desaparece repentinamente de su pequeño pueblo en el norte del estado de Nueva York,pero las causas no están del todo claras. ¿Hubo alguien más involucrado? ¿O simplemente aprovechó la oportunidad para dejar atrás su angustiosa vida? Veinte años despues, su hermana menor, Gigi, reconstruye las pistas de lo acontecido aquellos días y de la investigación posterior. Poco a poco, las revelaciones sobre las dos hermanas se vuelven claras, y se desvela que su perfecta vida hogareña no era tan placentera como parecía. Y sutilmente, con la maestría de Joyce Carol Oates para el suspense, comenzamos a vislumbrar lo acaecido.
Fallon y Ben se encuentran por casualidad cuando sus vidas están cambiando. Ella está a punto de instalarse en Nueva York con la esperanza de cumplir su sueño y convertirse en actriz de teatro, y Ben quiere ser escritor. Se cruzan como dos estrellas fugaces pero la intensidad de lo que comparten les lleva a fijar una cita anual, el 9 de noviembre, para no olvidarse. Fallon se convierte entonces en la inspiración de Ben, en su musa. En cada encuentro anual obtiene material para continuar escribiendo, y los dos se explican sus vidas. Hasta que en una de las citas Fallon empieza a dudar de lo que Ben le cuenta, ¿es posible que se haya inventado una vida de novela? ¿Y por qué haría algo así?
«No seas demasiado dura conmigo, Fallon. Tengo el corazón frágil.»
¿Y SI VOLVEMOS A QUEDAR DENTRO DE UN AÑO, EL MISMO DÍA?
¿Y EL AÑO SIGUIENTE? EL MISMO DÍA, A LA MISMA HORA, EN EL MISMO SITIO.»
Ben y Fallon se conocen por casualidad un 9 de noviembre cuando sus vidas están cambiando. Ella está a punto de instalarse en Nueva York para perseguir su sueño de convertirse en actriz de teatro, y Ben quiere ser escritor. Pasan el día juntos, pero la intensidad de lo que comparten los lleva a fijar una cita anual: cada 9 de noviembre, durante los próximos cinco años, se volverán a ver. Una cita para revivirlo todo. Una cita para entenderlo todo. Y desafiar lo imposible...
«—No quiero ser el primero, Fallon. Quiero ser el último.
—Y yo quiero que seas el primero y el último.»