La llama vuelve a encenderse y esta vez quemará a más de uno.
Rachel James tuvo que dejar su vida para salvar a los que ama, renunciando a todo lo que le importaba: sus colegas, su carrera y su familia. Ahora, dos largos años han pasado, el destino toca a su puerta y este quiere que se enfrente a lo que le depara. Un importante cargo está en juego y la teniente debe prepararse para un nuevo duelo. El coronel Morgan, el hombre que la hizo pecar, y el líder de la mafia italiana, Antoni Mascherano, no son las únicas amenazas: la tercera carta cae sobre la mesa, el caos empieza a despertarse, nuevos peligros salen a la luz, así como pasiones que se creían sepultadas, nuevos amores, conflictos, complots y jugarretas que pueden poner en vilo a la mafia y a la milicia. La saga Pecados Placenteros continúa en esta candente nueva entrega, donde la Lascivia da paso a una latente Lujuria, que demuestra que el tiempo no lo cura todo y que los amores insanos son tan perjudiciales como intensos.
Versos que nos interpelan sin demora, como un dardo en el pensamiento.
Lumpen pone voz a los desgarradas vivencias de los excluidos, de aquellos que nunca se encuentran en su sitio, que navegan por la vida en una vieja barca sin adivinar el rumbo.
Es un libro tan sagaz como conmovedor, cuajado de referencias urbanas, filosóficas, pero también de los medios de comunicación, la televisión, el cine y de la cultura pop en general. Sus textos son pequeños golpes con un ritmo ágil y dinámico que recuerda mucho a los «Spoken Words», recitales poéticos que combinan la palabra, su entonación, su ritmo, con distintos elementos teatrales.
Lumpen puede ser leído como una performance de la vertiginosa vida de una marginada que lleva toda la vida intentando encajar en un mundo que le resulta incómodo, difícil, a veces inadmisible.
En un mundo de artefactos mágicos y seres fantásticos, una mujer decidida a salvar a su familia une fuerzas con un compañero insólito, un minotauro.
Como hija de un señor feudal, Aspeth Honori conoce la importancia de los artefactos mágicos. Por eso es un auténtico drama que su padre haya apostado (y perdido) todos los que tenían. Ahora que su familia corre peligro, Aspeth decide tomar cartas en el asunto. Para recuperar los codiciados objetos, debe unirse al Real Gremio de Artefactos y a los aventureros que exploran las antiguas ruinas del subsuelo.
Es un gran plan, pero presenta un gran problema: no la aceptarán por ser mujer, a no ser que consiga una carabina. ¿La solución? Casarse con alguien. ¿Quién mejor que un miembro del gremio algo huraño que también necesita un favor? Es un minotauro (no pasa nada) y su maestro (tampoco pasa nada), y está a punto de entrar en celo (ahí es donde se complican las cosas). Además, Halcón no tiene ni idea de que Aspeth es de la nobleza (ups), y no querrá saber nada de ella si descubre su verdadera identidad.
Ahora Aspeth solo tiene que superar la prueba del gremio, frustrar los planes de un cazafortunas, salvar su feudo y…, ah, sí, sobrevivir al celo de su monstruoso marido cornudo (literal) del que podría estar enamorándose.
Es hora de llegar al fondo de la cuestión. También literal.