Claire Lidman falleció catorce años atrás, pero Samuel, su marido, siempre se ha negado a aceptarlo. Cuando un buen día cree reconocer su perfil en una fotografía tomada delante de la basílica de San Marcos, en Venecia, recurrirá al profesor de Psicología Hans Rekke y la policía Micaela Vargas en busca de ayuda. Los dos se muestran escépticos al principio, pero Rekke descubre indicios sorprendentes. ¿Es posible que Claire siga viva? ¿qué la llevó a desaparecer? ¿O sólo quieren aceptar el caso como excusa para seguir trabajando juntos?
La de Bioy Casares es una obra extraordinaria y vigente que, además, ofrece una especie de enigma: esa etapa entre 1929 y 1940 en la que publicó varios libros de los que él mismo prefirió no acordarse. En Memorias, sin embargo, ofrece algunas precisiones al respecto.
En estas páginas habla también de sus primeros perros y caballos, de sus disidencias con el grupo Sur, de su acceso al género fantástico a partir de un espejo veneciano en el cuarto de vestir materno, de su compleja relación con Silvina, de ese folleto sobre el yogur y la leche cuajada que significó el debut de una de las sociedades literarias más destacadas de todos los tiempos con Jorge Luis Borges, de la estancia de los Bioy en Pardo y de un inolvidable hotel que lo motivó a escribir ese particular cóctel que él define con toda naturalidad y terminó por convertirse en uno de los estilos más reconocibles de la literatura argentina: "historias donde conviven animales feroces, que sugieren épocas bárbaras y frívolos turistas de nuestro tiempo".
Escrita en forma de epístolas, esta novela narra la vida y la muerte de Adriano, emperador del Imperio romano en el siglo II, quien tal vez fue uno de los últimos espíritus libres de la Antigüedad. En sus cartas, dirigidas a su primo y sucesor, marco Aurelio, el emperador hace memoria de sus triunfos, de sus éxitos militares y políticos, pero también reflexiona acerca del arte y del amor.
La minuciosidad y precisión del retrato de Yourcenar, junto con el detalle de pensamiento de la época y todos los temas que envuelven al ser humano, así como el maravilloso estilo de la autora, han convertido a Memorias de Adriano en un hito del género de la narrativa histórica y descubrió al mundo a una auténtica maestra del arte narrativo. A esto se suma, además, en esta edición, la espléndida traducción de Julio Cortázar,