Mineápolis, 2016. Un delincuente habitual, sospechoso de traficar con armas, es víctima de un tiroteo en plena calle. Todas las pistas conducen a Tomas Gomez, un hombre tranquilo de pasado misterioso (y relacionado con una importante banda) que parece haberse esfumado. Además, se van a cometer más asesinatos… Es como si Gomez no pudiera parar de matar. Mientras tanto, Bob Oz, un detective suspendido del servicio y con alguna que otra mancha en su historial, queda fascinado por el caso. Se obsesiona con la idea de dar caza a un asesino en serie al que solo él logra comprender y no se detendrá ante nada, desobedeciendo a sus superiores: busca a un verdugo que quizá cargue con un pasado tan trágico como el suyo.
Mineápolis, 2022. Un hombre enigmático llega desde Europa. Le unen viejos lazos con el estado de Minnesota, un lugar de fuerte tradición migratoria noruega. Se presenta como un autor de true crime, y su visita se debe a que está documentándose sobre el caso Gomez, ya que quiere escribir un libro sobre él. Sin embargo, a medida que la investigación avanza, su posición neutral inicial se irá complicando hasta límites insospechados.
1968. Gracias a su tesón, Amín ha conseguido convertir sus tierras áridas en una finca floreciente. Ahora pertenece a una nueva burguesía que prospera, organiza fiestas y se divierte: contempla el porvenir con optimismo. A su esposa Mathilde, en cambio, todo ese bienestar material no logra arrancarle la certeza de haber perdido los mejores años de su vida durante la guerra y, luego, cuidando de la casa y de Aicha y Selim, sus hijos. Pero al Marruecos independiente le cuesta consolidar su nueva identidad, a caballo entre el arcaísmo y la ilusoria tentación de la modernidad occidental, entre la obsesión por la imagen que uno da de sí mismo y las heridas de la vergüenza. En ese agitado periodo, que oscila entre la represión y el hedonismo, los jóvenes deberán pronunciarse, hallar su voz y su camino.
«Miré cantidad de veces una película que filmó mi padre en la playa de Miramar [...]. Yo sonreía a la cámara y jugaba con una pelota de goma. La mano de mi madre me acariciaba la espalda».
Engarzadas como pequeñas piedras preciosas, las escenas y los momentos de esta novela arman un delicado rompecabezas que va y viene en el tiempo; es 1972, es 1976, es el Mundial de Fútbol de 1978, es hoy. De fondo, la casa en Miramar, la casa en la playa de una familia que se desintegra. Los hijos, una nena de diez años y su hermano menor, asisten a los desencuentros y reconciliaciones de los padres, jóvenes, hermosos, llenos de furia y de amor.
Pero también ocurre la tragedia. El padre enferma, y la niña asimila el dolor de la despedida a través de un juego privado entre ellos. Su libro favorito en ese momento, Mujercitas, se convierte en el escenario privilegiado donde juegan a cuidarse y a contenerse uno al otro.
En Miramar, Gloria Peirano nos entrega una historia de amor filial y de duelo que no se olvida con el tiempo; al contrario, se agranda con el recuerdo. Una novela que emociona y nos vincula con las pérdidas inevitables de la vida.