Nacidas en los años ochenta, Mia e Inès pertenecen a la tercera generación de los Belhach. Como su abuela Mathilde, su madre Aicha o su tía Selma, buscan ser libres, cada una a su manera, en el exilio o en la soledad. Deberán hallar su propio lugar, aprender nuevos códigos, afrontar los prejuicios e incluso el racismo. Con «Me llevaré el fuego», Leila Slimani culmina de manera espléndida el tríptico narrativo «El país de los otros», una monumental saga que, a través de las vivencias de sus protagonistas, refleja los cambios, a menudo traumáticos, de la sociedad marroquí. «Vete y no vuelvas. No les hagas caso. Ponte cera en los oídos, átate al mástil y recuerda mis palabras. Esas historias de raíces no son más que una forma de clavarte en el suelo, así que poco importan el pasado, el hogar, los objetos, los recuerdos. Provoca un gran incendio y llévate el fuego.»
En 1923, el inspector Basilio Bosc vuelve a Barcelona después de cinco años en Madrid con el encargo de hallar a una niña desaparecida en el cine Coliseum: Cristina Nomdedeu, hija de un importante empresario textil. El regreso de Bosc a su ciudad natal pondrá en evidencia la vida que dejó atrás suspendida con su apresurada marcha, y abrirá viejas heridas: el reencuentro con su familia y también su relación con Joana.
Cuando todas las vías de investigación se van cerrando, el inspector, aturdido además por las revelaciones personales, acudirá al Gabacho, un ladrón respetado en los tugurios del Distrito V y amigo de la infancia. Más pronto de lo esperado, todos los protagonistas de esta historia tendrán que enfrentarse al verdadero mal, aquel que conducirá al lector hasta un final insospechado.
Todo corazón esconde una culpa.
Un thriller histórico y criminal con una mirada nostálgica a nuestro pasado.
Diecisiete relatos que funcionan como una sucesión de estampas cubanas. Un retrato de la vida en la isla a lo largo de tres décadas, de los años cincuenta a los setenta del pasado siglo, en tres escenarios privilegiados: Matanzas, Pinar del Río y La Habana.
Sin embargo, este es un libro de cuentos que puede leerse también como una suerte de novela abierta o episódica, porque hay personajes que van reapareciendo en las sucesivas historias. En especial uno, Carlitos, al que conocemos de niño, y luego reencontramos convertido en recluta y en obrero de la construcción que quiere estudiar Arquitectura y sueña con convertirse en periodista.
Vemos a Carlitos abriéndose paso en la vida adulta, viviendo entusiasmos y decepciones. Y relacionándose con mujeres que lo marcarán: la madre, la tía sofisticada, la vecina que se parece a Sofía Loren y le provoca ensoñaciones masturbatorias, la novia con la que vive una situación muy peligrosa, la joven divorciada, la mujer madura y virgen… Y como trasfondo de sus peripecias, asoman los cambios sociales y culturales que se produjeron en Cuba a lo largo de esas tres décadas.