Haití, el eterno conflicto, es un libro que nos da un enfoque nuevo sobre la dinámica de las relaciones dominico-haitianas. Según su autor, los dominicanos deben prepararse para ser testigos del advenimiento de una nueva era en las relaciones de Haití y República Dominicana, y el crepúsculo de los tiempos en los cuales ambas naciones desarrollaban su vida, cada una al margen de la otra.
Tras finalizar la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín en 1989, y la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, el mundo es otro. El modelo para la geopolítica mundial ha cambiado. Las grandes potencias capitalistas ya no combaten el fantasma del comunismo, sino que ahora pretenden afianzar en todas partes la democracia liberal, el sistema de libre mercado y regímenes de derecho. Ese nuevo orden comenzó a repercutir en todo el planeta, especialmente, en las llamadas naciones del Tercer Mundo. La reposición de Aristide como presidente de Haití en ltJ94 fue uno de sus mensajes más elocuentes.
Fortuna ha logrado una exposición coherente y profunda sobre el tema demostrando con argumentos causales por qué República Dominicana y Haití transitan hacia el camino que podría conducirlas a la negociación de una Confederación dominico-haitiana, que con el paso del tiempo podría evolucionar hasta una sucesión o fusión de Estado.
¿Es posible que Haití y República Dominicana se involucren en la creación de una Confederación dominico-haitiana? ¿Esa Confederación podría evolucionar hacía una sucesión o fusión de Estado? ¿Estarían detrás de tales eventos Estados Unidos, Francia y ("añada? ¿Qué tuvo cíe realidad y qué de ficción la denuncia que en tal sentido hiciera el extinto presidente Joaquín Balaguer en 1994? ¿Qué tiene que ver la migración haitiana en todo esto? ¿Cuál es la orientación de las relaciones dominico-haitianas? Cassandro Fortuna, con notable lucidez, busca dar respuesta a esas y otras interrogantes, apoyándose en la historia de ambos pueblos, en el derecho internacional público y en la visión del porvenir obtenida a través de la metodología de los estudios del futuro.
Existen, pues, no una sola España sino muchas Españas.
La primera de esas Españas es la que se extiende sobre toda la vasta zona bañada por el Ebro. Esta arteria fluvial se desliza en un foso profundo limitado por los altos montes de los pirineos y por la cordillera ibérica.
"Avelino Stanley es un sorprendente novelista, tal vez uno de los mejores de su país en todos los tiempos: doy fe de la fornida construcción de sus personajes y del poder de persuación para deslumbrarnos y conmovernos. Creo también que estamos en presencia de un maestro del diálogo... Tiempo muerto es, explícitamente, un homenaje a la expresión cultural de los cocolos. Implícitamente, resulta un homenaje deslumbrante a todo el Caribe, a la familia y a la palabra». Alberto Garrido, escritor cubano. Premio Casa de las Américas (1999) Premio Casa de Teatro (2005)
Porfirio Rubirosa. Nació en Santo Domingo el 22 de enero de 1909. Siendo muy joven acompañó a sus padres a París, donde residió por varios años. Se casó en el 1932 con Flor de Oro, hija mayor del dictador Rafael Leonidas Trujillo, lo que le posibilitó ocupar algunos cargos menores en la carrera burocrática: Subsecretario de Estado de la Presidencia y de Relaciones Exteriores, y diputado al Congreso Nacional. A pesar de que en el 1937 se divorció de Flor de Oro, sus relaciones con el dictador no se alteraron. Poco después fue nombrado embajador dominicano en Argentina. Inició una vida legendaria de playboy al casarse sucesivamente con Danielle Darrieux, Doris Duke, Zsa-Zsa Gabor, Bárbara Hutton y Odile Rodin. Incursionaba en la política como lo hacía en el amor. Fue embajador en La Habana al momento del triunfo de la Revolución cubana. En el 1962, muerto Trujillo, se le destituyó de su cargo de inspector de embajadas, terminando así una extravagante carrera diplomática. El 5 de julio de 1965 murió en un accidente automovilístico en París.
Con Simientes de Babel, Pérez asume desde el lenguaje el gran espejo roto de un mundo fragmentado en el que todos tratamos afanosamente de vernos y reconocernos. Ahora que la Babel lingüística y cultural se ha instalado de forma definitiva entre nosotros, la poesía resurge para aspirar a ser a un tiempo la lengua universal del origen y el origen de todas las lenguas. La poesía deviene así en acto de libertad suprema que sueña con reinventar la cr
La lectura de un guion cinematográfico es un universo distinto al que se pueda retar un lector frente a la lectura de un relato literario que busca crear una experiencia más inmersiva y reflexiva a través de las palabras. El guion cinematográfico está escrito en un formato específico que incluye encabezados, descripciones de escenas, diálogos y acciones y está diseñado, precisamente, para ser una guía en la producción audiovisual.
Por eso, en este compendio de guiones cinematográficos que abarca este libro, la perspectiva del lector debe estar enfocada en las sugerencias que el guion mismo expone para darse cuenta de la atmósfera, los personajes, las situaciones y el contexto donde esa historia centra su potencial para convertirse en un relato netamente cinematográfico.
Fundirse con el todo, ser él, y a la vez, individual y único como un dios esencial, es el sino secreto de este poeta y de esta poesía. Les basta a su universo el fiero instante que transcurre de la luz a la sombra, el breve destello de una vida, para fijar y enamorar lo eterno, que no habita, como solía pensarse, ni en lo pasado ni en lo venidero, sino en lo único que de veras es cierto e intensamente nuestro: el aquí y el ahora, el presente en el que respiramos, meditamos, amamos… Erótico, abisal, filosófico, este poemario indaga sobre la condición humana y está transido por las grandes preguntas que nos asolan como especie. Cada intento de respuesta es un poema con el que el poeta testimonia dolores, perplejidades, intuiciones… compartiendo al unísono los dones y dolores de un alma singular ansiosa por volver a la fuente nutricia, a casa, allí donde todo final es, en verdad, comienzo.
Rafael J. Rodríguez Pérez