Leonel mató los sueños de Juan Bosch... En una declaración que ofreció a la prensa el 26 de febrero de 2008 para explicar los motivos que tuvo Leonel Fernández para destituirlo del cargo de procurador fiscal del Distrito Nacional en su primer gobierno (1996-2000), el abogado y político Guillermo Moreno dijo lo siguiente: «Durante los 12 meses que duré en el puesto recibí mucha presión. Asumí el cargo en agosto del 1996 con la profunda esperanza de que el presidente Fernández encabezaría un gobierno de respeto a las instituciones, a la ley y de lucha contra la corrupción. Acepté la designación convencido de que tendría la oportunidad de demostrar que era posible hacer cambios positivos en la administración del Estado dominicano. Sin embargo, la experiencia me produjo frustración y desengaño porque comprobé cómo una generación era traicionada en sus principios, en sus valores. Observamos cómo se renunciaba a ideales, a sueños y a propósitos tan elevados que todos esperábamos de ese gobierno del doctor Fernández, sobre todo, a los principios que encarnaba Juan Bosch».
Hay quienes hacen poemas con el pensamiento o con las manos; otras, con todo lo que tienen o con todo lo que no tienen. Paola J. Román hizo estos poemas con lo que malditamente existe, con las horas extinguidas, mirando sus propios órganos. Este libro ocurre en el presente y reclama un aire que ya se ha ido; en el acto de la escritura, algo precede a nada: la apuesta es alta, y se apuesta con iguales partes de desdén y de fe.
— Malena Lujàn.
"Este es un libro de todos los sabores. Evoca al color mamey y a la fruta de su mismo nombre. Sin embargo, esta excelente selección de cuentos de la autora Kianny N. Antigua abarca toda la paleta de colores y consigue una policromía preciosa y al mismo tipo combativa, en donde se apela a la libertad.
Estos cuentos tienen en común el sabor a hembra que encontramos en todos ellos, pero se aporta además todo un universo de otros sabores, que van desde la amargura de la expulsión del paraíso hasta un complejo juego de sombras, pasando por alguien que no come cebollas. En todos los casos, se aporta un punto de vista de mujer empoderada, luchadora, como ya se desprende del propio título.
Sin duda, es muy placentero imbuirse en el ritmo de estos cuentos poderosos que poseen la fuerza de un huracán y deleitan gracias a las particulares propuestas de Kianny.
Eso sí, no hay que confundirse, porque no es un libro dirigido sólo a las mujeres, no, y ya la autora lo revela en su dedicatoria: "Para todas (y si, los incluyo a todos)."
Miguel Ángel Hernández Pastor
Este libro es una propuesta idónea para emprendedores, potenciales inversionistas, dueños de negocios, socios o accionistas, así como para funcionarios gubernamentales, digamos que, para toda persona que no se hayan formado en los principios, conocimientos y técnicas contables.
El libro procura que puedan entender los estados financieros y, sacar de ellos la mayor ventaja posible en la gestión de su propia finanza, así como de los recursos económicos dados a administrar a ellos por cuenta de terceros.
Su peso en las letras del país, y su influencia en la vida cultural de la República Dominicana, difícilmente tenga parangón, al combinar su talento literario con capacidad gerencial y potencialidad expresiva, en los medios de comunicación. Fue un ciudadano ejemplar y un hombre de letras, con espíritu de Nación. Es decir, un amante del país y un defensor de su identidad; un hombre enraizado a su tierra y a su provincia natal, Moca, pero con mentalidad cosmopolita, de viajero seducido por la belleza del mundo. Sus grandes pasiones fueron: el amor patrio, a su familia, a los amigos, a los viajes y a los libros. José Rafael Lantigua fue así un hombre del siglo: un bibliófilo y una mentalidad enciclopédica. Un buscador del conocimiento, un enamorado de los placeres de la gastronomía, la lectura, los libros y el turismo, es decir, un apasionado de la cultura y un devoto del saber y el buen decir (hablado y escrito). O sea, de la conversación elegante y la escritura sonora, lúdica y dinámica. Su prosa de escritor es ágil, melodiosa, musical: de frases elípticas y atizadas por el ritmo de la metáfora poética.
Ya conoces mi esencia en tu aliento, piel encendida.
“En cada copa de vino se deshace una memoria. Bajo la tibia luz de las velas entendió que algunas historias no se escriben con tinta, sino con labios manchados y miradas que tiemblan...”
Las adversidades que en un primer momento supusieron una dura prueba para la recién formada pareja, adoptan ahora magnitudes imprevistas. Sin más remedio, Sora tiene que encarar el pasado desgarrador que le ha perseguido por años; y el cáncer de Max, pese a todos los esfuerzos posibles, ataca sin piedad hasta arrinconarlo en la desesperación. Todo esto ocurre en medio de la incertidumbre de una pandemia, agravando las situaciones de cada uno y añadiendo otros nuevos obstáculos que ponen a tambalear las convicciones que aparentaban más firmes. Familia y amigos, todos están inmersos en esta situación turbulenta, que llega a parecer interminable. Para que exista un «nosotros», Max y Sora no solo deben entender el rol que juega cada uno en la vida del otro; más bien necesitan comprender que hay un «yo» no negociable, el cual debe darse la oportunidad de aprender de la vida que le ha tocado y asumir responsabilidades inevitables para conquistar la tan anhelada calma.
A Fafa, su amiga de siempre, la buena fortuna, lo ha premiado con una larga vida, y él ha sabido vivirla con mucha intensidad y sin pausas innecesarias.
Ahora, tras sobrevivir a los azares y accidentes del camino, acaba de cumplir sus ochenta y seis años y, para mayor suerte, sigue activo, porque en su diccionario no hay espacio para la palabra retiro. Con su carga de años y el vasto caudal de su experiencia, ese personaje nos cuenta sus memorias. Un resumen apenas de las mismas, pero suficiente para conocerlo mejor, como ser humano, desde sus orígenes pocas veces contados. Con un reposo y una tranquilidad impresionantes. Sin una sola expresión de odio ni rencor, como si se hubiese casado con la paz de la que los compromisos de la lucha nunca le permitieron disfrutar.