“Cronología Militar de la Restauración”, de la autoría del Mayor General (r) Ramiro Matos González, E.N., se compila una serie de testimonios de distintos historiadores, que narran la vivencia de los militares dominicanos y su contraparte española durante el proceso de la Restauración de la República. Además, de los acontecimientos ocurridos desde días antes del 18 de mayo de 1861, culminando con el final de la Guerra en el año 1865.
El Mayor General (r) destacó que, a través de este libro, “es posible apreciar diferentes perspectivas que marcan un antes y un después en la historia militar”. Señaló también que “es una obra literaria considerada una joya por el gran valor histórico que recoge sus páginas y los 178 mapas de batalla que recrean a modo de crónicas y bibliografía anotadas, los episodios que marcaron el proceso de Restauración de la República, entre 1861 y 1865.”
“Vocabula Barbara” es una compilación de vocablos extranjeros o extraños escritos hace más de 500 años por el protonotario de los reyes católicos Pietro Martire d’anghiera, cuando un pueblo del neolítico superior, ingenioso, respetuoso de su entorno natural y poseedor de habilidades artísticas, espirituales y conocedor del mundo que le rodeaba, fue conocido por el mundo que llamamos occidental, de la edad de hierro y conocedor de la pólvora, la navegación por los vientos, la guerra como medio, arte según Sun Tshu, y con una lengua culta franca, el latín de los antiguos romanos; ambos se encontraron en una circunstancia única e irrepetible, donde las consecuencias, en bien o en mal, crearon el mundo en que vivimos, en la realidad que somos.
José Miguel Soto Jiménez se proclama dominicano de “pura cepa” para reivindicar su derecho a realizar este estudio [La fuñenda], atinente a lo dominicano y a los dominicanos. Pero ¿quién puede cuestionar el conocimiento de la idiosincrasia dominicana que ostenta Soto Jiménez? Su enfoque es dominicanista y la materia de estudio es la dominicanidad, particulari- zada en el habla coloquial, sin que interesen cuestiones fónicas o vicios de dicción, puesto que parte de una visión sociolingüística, lo cual incluye examinar las relaciones sociales a partir de la lengua. En este caso, conocer y dar a conocer a los dominicanos a partir de lo que hablamos. En el Exordio que escribiera para este libro, Soto expresa lo siguiente: “Fuera del embrujo de la nostalgia y los dictámenes apremiantes de la historia, solo recojo aquí aquellos vocablos, frases, dichos y voces, algunos de cierta antigüedad y otros de origen relativamente reciente que se siguen usando inalterados o renovados en sí mismos, en su forma o su interpretación”.
Recordar los momentos vividos durante la niñez
es como pasar las páginas de un libro cargado de
emocionantes aventuras, y sonríes porque revives
experiencias cargadas de un sentimiento tan puro y
quieres que tus hijos y parientes vivan contigo esos
momentos que, aunque no estuvieron ahí, sentirán
cada risa, cada lágrima, cada dolor, cada travesura.
Esto es justamente lo que en el paseo por cada página
de este libro encontrarás y notarás que no son
simples historias de costumbres familiares, sino vivencias
que han marcado de una forma extraordinariamente
hermosa la vida de varias generaciones.
Te invito a que te sumerjas en cada relato y vivas
cada historia, respires ese aire de campo, de primavera,
de cosecha… en fin albergar en el corazón remembranzas
de un tiempo que no se ha ido, porque
como dijo una vez Gabriela Mistral: Recordar un buen
momento es sentirse feliz de nuevo.
En esta novela se dibuja la tétrica vivencia de la tiranía trujillísta que por tantos años y varias generaciones marchito los sueños y aspiraciones de gran parte de la juventud dominicana, parecía en esa época que ser joven era un delito.