Con un título que pone en evidencia la carga poética de su narrativa, Luis TOirac pone en manos del público lector su segunda colección de relatos, Las ramas del viento, cuatro palabras que de inmediato nos remite a otros autores y otros libros, desde el Juan Carlos Onetti de Dejemos hablar al viento, pasando por el Manuel Rueda de Las edades del viento, hasta el exitoso Carlos Ruiz Zafón de La sombra del viento. Esta obra de Toirac -un narrador que conoce la preceptiva literaria sin dejarse deslumbrar por ella- reúne un conjunto de textos que prueban una vez más su aptitud para contar historias mediante una prosa depurada y de gran plasticidad escritural; se trata de un cuentista que puede resultar desconcertante para los seguidores del canon.
El exilio era una tregua, un tiempo interrumpido en el tiempo roto que se gastaba en vanos planes y en lamentaciones, aconsejándonos a nosotros mismos, repitiéndonos no obstante: aprovechemos esta estación para recapitular, recapacitar, renovar energías, retomar el aliento y la meta forzosamente extraviada solamente postergada.
Entre la necesidad que obliga al ser humano a crear y la iniciativa de los emprendedores, radica la posibilidad de un mejor estado de vida. Es que si no demandamos seguiremos detenidos en esas penumbras de caprichos arbitrarios, que todo el mundo rechaza pero nadie toma la iniciativa de sancionarlos y menos erradicarlos. Patas p'arriba es un buen intento para retratas un poco la idiosincrasia de esos que ostentan algún poder en nuestro país, donde la inverosimilitus parece ser la lógica. Esta obra, se trata del estallido de una caldera llena de indignantes vivencias que abarcan situaciones de los sectores políticos, gubernamentales, empresariales, entidades de servicio, etc.
En esta obra que se ha titulado Peripecias y coraje se exponen siete piezas literarias que constituyen un panorama marcado de diversidad costumbrista. Resaltan las dificultades que pasan desapercibidas por la mayoría de la población general. Este es un material extremadamente rico, reflejo de la vida y de las preocupaciones de los que no se conforman con la idea de la existencia de un destino individual.
Recobrar la historia de República Dominicana, devolvernos la gesta de su
fundación en apretadas letras que se presienten como hombres al formar su
ejército; es un desafío mayor del que sale airoso el autor, que cuenta a su favor
con la sensibilidad para sentirse parte de una batalla que aún se percibe en pleno
apogeo. Fluye la memoria en capítulos intensos, es puntual la cronología y una
minuciosa lectura nos permitirá connotar cierto paralelismo con el vía crucis del
Mesías ─El prócer sabe que debe cumplirse su destino y lo acepta─, así
comprenderemos mejor que la luz es un personaje que acompaña o abandona al
desplegarse la trama en el vasto tiempo. Luis Javier, con esmerada escritura.
El poema es un incendio. José Rafael Lantigua se lanza tras sus llamaradas para refugiarse en su fulgor y en su brasa. Símbolo y materia, el poema circunalúa su biografía para buscar en la memoria propia y en la de otros los temblores de la ausencia, el estrépito de las presencias y las soledades del devenir. Territorio de espejos es un poemario donde se refleja persistentemente la sombra de un poeta y su incendio. Una poesía que narra las huellas del tiempo desde distintas estaciones donde la noche es, siempre, como un sollozo, como una desnudez que se desangra.
"Cuando me cansé de interpretar prostitutas, mujeres infieles y otro papeles que me limitaban como actriz, cuando sentí que podía hacer cosas más dignas y creativas, entonces me rebelé, y fue cuando ellos me relegaron a un tercer plano, dejándome sentada en el banquito del nunc jamás", nos comenta la actriz Jacqueline Estrella, que con un lenguaj sencillo y humano narra de manera divertida, carismática y atrevida cómo llega al humor de forma accidental.
Ella nos cuenta todas sus aventuras, metidas de pata, y en todos los líos e que se mete por querer defender una causa "la libertad de seguir su instintos" teniendo el coraje de abrirse paso y ganarse su propio espacio llegando al extremo de rebelarse ante su propia familia y hasta pagando las consecuencias de ser mujer en una profesión que es liderada por hombres.
Entonces un día algo mágico sucedió, en su búsqueda artística, Estrella se inicia en el camino de la imitación, y con esto le llega el gran personaj con el que todo humorista sueña, "la gran imitación" en este caso 1 imitación de una de las mujeres más influyentes de Repúblic Dominicana, la Dra. Margarita Cedeño de Fernández. La imitación de Margarita le da a Jacqueline Estrella un giro inesperado en su carrera, pero cuan sorpresivo fue para esta creativa humorista saber que sus intervenciones a través de la televisión y de los espectáculo habían sido seguidas por esta alta personalidad, iniciándose así un ion de respeto y admiración entre ambas.