Los hijos del desastre resuena como una catarsis moral, social y política necesaria en la historia de nuestro país. Sin embargo, el conjunto de poemas que lo compone igualmente trasciende nuestra frontera para trazar el devenir antillano.
En la isla de Ayiti, el pueblo taíno lleva una existencia pacífica, en armonía con una naturaleza generosa. Sólo los ataques regulares de los caribes perturban este entorno idílico. Tras perder a su mujer en un asalto de sus enemigos de siempre, Mabó tiene una única obsesión: crear un sistema de defensa que permita a su pueblo vivir en paz para siempre.
Para su desgracia, el collar de fuego no servirá de nada contra los conquistadores. Los caballos de los blancos corren más rápido que el viento, sus perros cazan y destrozan a los más débiles sin piedad, sus palos de fuego escupen la muerte. A pesar de sus intentos de resistencia, los taínos son rápidamente subyugados, y pronto acompañados por los damnificados arrancados al continente africano.
A través de la historia de Mabó, su hija Guanina y sus compañeros, "Los hombres buenos" nos lleva al corazón de una civilización olvidada, aniquilada en pocas décadas por la codicia, la violencia, la enfermedad y la esclavitud.
Este no es un libro científico ni es un tratado de administración. Tampoco es un libro de crecimiento. Es un taller de herramientas para ser usadas según se ajusten a las circunstancias. Pueden servir también para evitar momentos inoportunos e incluso para tomar partido por algunas ideas y rechazar otras. La empresa, el trabajo, sus actores, las posiciones asumidas por unos y otros, me sirven de abanico para saltar de tema en tema sin el cuidado necesario de marcar los pasos a ritmo de uno, dos y tres. Aquí se juntan merengues, salsas, baladas y boleros, con tango, rock and roll, paso doble y, sobre todo, con el cambalache de la vida. El cuestionamiento y el clamor bailan el vals de la esperanza, soñando que humanismo y razón se consagren como la orquesta remedio, donde todos toquen, canten y bailen. En algunos tramos viajo a contra marcha, consciente de que mi estandarte desdice el ondear de la mayoría de las banderas.
En este libro tratamos de aclarar algunos conceptos relacionados con los medios masivos de información, así como el papel que éstos desempeñan en la sociedad, ya que se ha generalizado la frase “medios de comunicación” para designar a los medios que llevan informaciones al público y creemos que estos deben llamarse “medios de información”.
Esto lo hacemos partiendo de la premisa de que cuando nos referimos al término comunicación, no nos estamos refiriendo al proceso mediante el cual la población de un país recibe informaciones sobre los hechos acontecidos tanto en ese país, como en el resto del mundo.
Esta obra es un amplio glosario de una variante del idioma español que expresa sentimientos y hechos de manera sintética y precisa, con denominaciones resumidas y sentidos figurados que ahorran palabras y crean imágenes de manera magnífica.
[Soto Jiménez] nos aporta esta obra testimonial de su experiencia vivencial y la de muchos otros, que han abrazado con persistencia la profesión castrense, lo que permite al lector, no importa sus quehaceres y nivel cultural, conocer en términos precisos la cosmovisión militar dominicana sin ningún desperdicio ni olvido. Es como si de repente y de un tirón, una mano para nada intrusa, nos levantara un velo y nos permitiera ver los intersticios de una realidad, que quizás sin saberlo, está más cerca de nosotros los civiles, de lo que nosotros creemos y talvez queramos.
En este proceso, quedan también los reflejos de la vida en continuo aprendizaje. Ha sido una transición y transformación decidirme a escribir acerca de esta experiencia que cambio mi vida, y la vida de mis hijos para siempre.