Libro que se asoma al quehacer creativo de veintiséis artistas de la República Dominicana en España.
A partir de los testimonios de creadores y creadoras de diferentes disciplinas, este trabajo documenta las prácticas artísticas dominicanas más allá de sus fronteras insulares. Al mismo tiempo, hurga en la reflexión en torno al arte en contex- to de migración, en una sociedad de acogida como la española, que se encuentra todavía permeada por profundos prejuicios hacia 'el otro', y que sigue titubeando entre la hospitalidad y la hostilidad hacia quienes llegan de afuera.
Identidad, nostalgia, integración, oportunidad, discrimi- nación, desarrollo, plenitud y racismo, son parte de los térmi- nos que se entrelazan, haciendo eco de las vivencias diversas de los/as escritores, bailarines, actores, cineastas, músicos y de- más artistas del Caribe, que habitan actualmente este territorio ibérico y pueblan estas páginas.
Ausencias es la historia de los efectos de la opresión y el miedo en tres generaciones de una familia que lo único que aspiraba era a vivir tranquilos. Desde la casi olvidada gesta patriótica de La Barranquita en 1916, pasando por acontecimientos como "El Corte" de 1937, las expediciones de Luperón en 1948 y Maimón, Constanza y Hestero Hondo en 1959, la familia Frías Rodríguez lo vivió todo y lo sufrió todo. Un país sometido al silencia desde el golpe de estado de 1930 hasta el tiranicidio del 31 de mayo de 1961. Una familia que quiso escapar hacia adentro y luego hacia afuera y nunca lo consiguió.
Breves escritos sobre la existencia es una compilación antológica de textos en los que se coloca la existencia en el estrado, evaluando su significado mediante relatos, analogías, cuentos, y más. El libro consiste en la agrupación de diversos escritos que se relacionan entre sí mediante la observación de la realidad como se conoce, y como no; con la intención de extender la consciencia tan solo un poco.
El domingo y días feriados son ocasiones propicias para ir al pueblo y hacer acopio de provisiones de boca y ajuar
entonces hay oportunidad para darse el gusto de colarse en la gallera, y desatar el apretado nudo que echo en el
pañuelo a cuadro, y donde se esconden los chavos sobrantes. Allí encuentran todo lo que puede halagar sus vicios y
apetitos mal contenidos: peleas de gallos, golosinas y ron, pero lo que más le encanta y atrae es la fiesta (si es de
acordeón), o la bachata si es de guitarras y cantos o boleros. Allí se está largas horas, entre trago y trago, sin que le
preocupe para nada la heterogeneidad social del conjunto ni el hábito asfixiante con que el polvo y el sudor enrarecen el ambiente, ni la forma incivil con que se arrebatan unos a otros las bailadoras, hasta que entrada la noche vuelve achispado al hogar"
El baile y la poesía se abrazan, envolviéndose en musicalidad, cadencia y gracia. Comparten un trozo de espacio y de tiempo, los devoran y nada escapa de su hambre eterna de sonido y movimiento. El baile inmortaliza la interacción entre el hombre y la dama, en el mutuo consenso de girar en el viento cargado de fuego y melodías. El poeta, al igual que un caballero, debe invitar a la poesía y, con su venia, el poema fluye, late su corazón, le brotan carne y huesos, respira y baila.