François Villon nació en París, en 1431. De su turbulenta vida nos han llegado pocos datos, la mayor parte relacionados con hechos criminales. Hombre de letras al fin y al cabo, Villon utilizó formas establecidas para sus poemas desenfadados, vitalistas y ofensivos. La frescura de su obra (comparable a la del Arcipreste de Hita o a la de Rabelais) ha perdurado intacta hasta nuestros días.
«Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo».
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los Conjurados,su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y constituye el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo, emergen una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento.Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos, es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los conjurados, su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y constituye el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo, emergen una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento. Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos, es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.
Prólogo de María Negroni Este segundo volumen de la Poesía completa de Juan Gelman reúne sus quince libros compuestos en el exilio. Desde Hechos, iniciado en Buenos Aires poco antes de partir a Roma, hasta Salarios del impío, culminado en México. Un arco temporal y existencial donde el poeta logró, en palabras de José Emilio Pacheco, «lo que nunca se había escrito ni se volverá a escribir». La presente edición incluye una selección de poemas inéditos, dispersos y de varios escritos de raíz poética fechados entre 1975 y 1987.
«Hay una riqueza hiriente en la poesía de Juan Gelman. Una cadencia que golpea como “animal sucio de noche” entre diminutivos de ternura lastimada. Una sintaxis que hace trizas el discurso para que puedan aflorar de nuevo los primeros pasos de la lengua, sus infracciones, su alborozo. “Las palabrasme gravemente tocan”, dice el poeta. Así es. Las palabras lo tocan, entran a la cámara del rey».
Una antología de los mejores poemas de Piedad Bonnett.
Este volumen reúne por primera vez toda la poesía de Piedad Bonnett, una obra que comenzó en 1989 con la aparición de De circulo y ceniza y que ha tenido estaciones tan afortunadas como El hilo de los días (1995), Tretas del débil (2004) y Explicaciones no pedidas (2011), el más reciente de sus poemarios y ganador del Premio Casa de América de Poesía Americana 2011.
Autor fundamental de la literatura latinoamericana contemporánea, representante de las vanguardias poéticas en nuestra lengua, César Vallejo es un autor alabado por figuras como Rafael Alberti, Alejandra Pizarnik, Mario Vargas Llosa u Olvido García Valdés.
Sus libros Los heraldos negros, Trilce, Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz renovaron el lenguaje poético y marcaron un camino de gran influencia en la poesía.
Preparada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, esta antología, que recoge toda la poesía de Vallejo e incluye también textos de escritores y críticos en torno a su figura y su obra, además de un glosario y una bibliografía.
Este volumen XIII de la Obra de Fernando Pessoa, que ABADA viene publicando en edición bilingüe y anotada, es el sexto dedicado a su trabajo ortónimo (concretamente al escrito entre los años 1931-1934), y se acompaña en esta
ocasión de un breve pero atractivo y sugerente prólogo del traductor, Juan Barja.
«El 1 de abril de 1931 es un día marcado –y sin duda con su piedra blanca– en la poesía pessoana, un día fasto y significativo. Si en la ‘revelación’ de 1914, diecisiete años antes, el poeta había encontrado de pronto el “drama em gente” –el dramatis personae– y el modo de ser y de actuar –en el doble sentido de este verbo– en la poesía portuguesa de los otros tres nombres de su nombre –a saber, Caeiro, Campos, Reis, como personajes de papel y en su papel de persona
jes–, ahora encuentra la definición detallada y concreta– calculada– de lo que llama “Autopsicografía”, término por él compuesto e ideado que contiene la idea del secreto total de su escritura, en la que encontramos que Pessoa –el que llaman el “Pessoa mesmo”– es en realidad otro heterónimo del que es, simultáneamente, ese ‘mismo’ que ‘él’ es y no es».
(Juan Barja)
Heredero de la gran tradición lírica chilena ―reconocida anteriormente por el premio Reina Sofía en la figura de Gonzalo Rojas y Nicanor Parra―, su obra revela el aliento épico y la ambición de la totalidad presente en La Araucana de Ercilla y continuada con títulos como Altazor, de Vicente Huidobro o Canto general, de Pablo Neruda. Estas grandes creaciones, a las que habría que añadir otras universales como la Divina Comedia dantesca ―eje vertebrador de su escritura―, la Biblia, el Popol Vuh, Finnegans Wake, Pedro Páramo, los Cantos de Pound o las leyendas mapuches, dan idea de la magnitud de una poética enmarcada en la tradición de la ruptura pero, asimismo, deudora de los títulos mayores de la historia de la literatura, signada por la coherencia a lo largo de cincuenta años de carrera.
«¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?», preguntó la señora Winterson a su hija Jeanette cuando ella, recién cumplidos los dieciséis años, le confesó haberse enamorado de otra chica. Curiosa pregunta, pero poco más podía esperarse de una mujer que había adoptado a una niña para hacer de ella una aliada en su misión religiosa, y en cambio se las tuvo que ver con un ser extraño que pedía a gritos su porción de felicidad.
Armada con dos juegos de dentadura postiza y una pistola escondida bajo los trapos de cocina, la señora Winterson hizo lo que pudo para disciplinar a Jeanette: en casa los libros estaban prohibidos, las amistades eran mal vistas, los besos y abrazos eran gestos extravagantes y cualquier falta se castigaba con noches enteras al raso, pero de nada sirvió. Esa chica pelirroja que parecía hija del mismísimo diablo se rebeló, para buscar el placer en la piel de otras mujeres y encontrar en la biblioteca del barrio novelas y poemas que la ayudaran a crecer.
Eso y mucho más es lo que ofrecen estas páginas excepcionales en las que Winterson se quita la máscara de la ficción para contar la historia real tras su legendaria novela Las naranjas no son la única fruta: un libro de memorias que ya se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.
En la primera visita de cortesía que hace a sus nuevos vecinos, el joven Vladímir Petróvich, de dieciséis años, se enamora apasionadamente de la extravagante princesa Zinaída Aleksándrovna, la hija de esta familia aristocrática arruinada. Para él es la primera vez que experimenta todos los matices de este sentimiento: desde los nervios y la exultación hasta la vergüenza y la envidia. Porque no es el único que se siente atraído por la princesa: todo el vecindario ha se quedado prendado de ella y no han tardado en salirle pretendientes de todo tipo. Y entonces, en medio de agitadas tempestades internas, Vladimir experimentará una cruel revelación que cambiará para siempre la inocencia de su mirada.