Eurípides es el más inquieto y apasionado de los tres grandes autores trágicos griegos. Seguramente también es el más influyente, gracias a su sensibilidad poética, más cercana a la actual. A diferencia de Esquilo y Sófocles, que le precedieron, Eurípides humaniza y dota de carácter realista al mito, da rienda suelta a los arrebatos poéticos, a la vez que también se muestra muy racionalista. En este contraste contradictorio radica parte de su encanto y de su modernidad.
El segundo tomo de las tragedias completas de Eurípides en la Biblioteca Clásica reúne las obras: Las suplicantes, Heracles, Ion, Las troyanas, Electra e Ifigenia entre los tauros.
«Tránsitos nos confronta con la experiencia de una obra poética revisitada donde los libros que la conforman constituyen ahora un solo volumen de transiciones temáticas y formales donde el sentido se construye a partir de resonancias y ecos entre poemas que inauguran aquí otra forma de estar juntos y de significar. Castillo Zapata desarma su obra y la recompone propiciando una conversación entre tiempos, ritmos y experiencias que nos hablan de la materialidad vibrante de una vida en la poesía».
Gina Saraceni
Un hombre que bordea los cuarenta años ve a su madre decaer a causa de un vertiginoso Alzheimer. Ese caso y el de otros seres queridos que padecen estados de conciencia alterados y experiencias cercanas a la muerte lo llevan a preguntarse, de manera radical, por el funcionamiento de la mente humana, por los mecanismos tras los delirios, los olvidos y las alucinaciones.
Su meditación, apuntalada con lecturas que lleva a cabo con devoción –Oliver Sacks, principalmente, y también Carlos Castaneda y otros exploradores del cerebro humano–, da por resultado un relato tan insólito como fascinante, una búsqueda personal sobre las fronteras entre la ciencia, la ficción y las formas de la realidad.
Cristian Geisse Navarro despliega en esta novela una escritura veloz y a menudo cómica para trazar personajes y episodios indelebles. Tu enfermedad será mi maestro renueva las credenciales que lo sitúan como uno de los fabuladores más singulares e imprevisibles de la literatura chilena actual.
El gran poeta bengalí Rabindranath Tagore (1861-1941) consigue, con un estilo sencillo y hondo a la vez, en una síntesis milagrosa de folclore indio, textos sagrados, cultura occidental y música y arte universales, transmitir un legado de genuina relación con lo luminoso, antesala de la iluminación que limpia el mundo de sombras e intereses oscuros. Su literatura se halla tan cerca del latido primordial y del corazón de los seres vivos, tan entreverada de misterios naturales y de invocaciones a la divinidad, que hipnotiza desde la primera lectura. Esta selección de su célebre Gitanjali está dividida en dos secciones: poemas amorosos y de la naturaleza, y poemas místicos. Difícil distinguir, en todo caso, entre el sentimiento que produce la inminente llegada del amado o de la amada, el derivado de una tormenta monzónica que pone a temblar los bosques y los corazones o el de un loto que se abre como metáfora del ciclo de la existencia, y el que prende en uno cuando es rozado por la presencia (o la ausencia) divina. Los poetas Jesús Aguado y Subhro Bandopadhyay consiguen, con esta soberbia traducción hecha directamente del bengalí, que Tagore llegue a nosotros tan vivo y poderoso como el primer día.
En el verano del 76 una niña inteligente, observadora e intuitiva está lista para dejar atrás la infancia. Su pequeño mundo familiar y suburbano, atravesado por las tensiones del esfuerzo diario y el resentimiento de las ilusiones perdidas, está dominado por una figura central y referente: su papá. Un padre apuesto, a la vez cómplice y ensimismado, que llegado el momento le exigirá una prueba de lealtad.
En esta época, en Argentina, los grupos se abren en bandos y las familias se parten, la protagonista prueba el sabor de la soledad y por primera vez necesita preguntarse: ¿qué se puede decir?, ¿qué se debe callar? Así, el relato da en el blanco, en el punto justo donde se cruzan la intimidad y la vida social.
Y mientras tanto la indómita memoria, que se vuelve tanto hacia el pasado lejano como hacia el presente de la escritora adulta, enciende y apaga los focos del recuerdo en esta novela, la más personal y entrañable de Claudia Piñeiro.
En el centenario del nacimiento de Flannery O'Connor, reunimos este conjunto de relatos de la gran autora del sur norteamericano. La maestría de O'Connor para retratar la condición humana es excepcional; sus personajes buscan desesperadamente un sentido para sus vidas; sus desventuras desembocan en un encuentro con lo divino; están al límite de la locura o al final de la cordura, y en esa cuerda floja, la posibilidad de la redención emerge en un mundo que quizá haya olvidado su propósito. No hay un solo relato que no despierte una inquietud en el lector, que no lo haga pensar en la naturaleza del bien y del mal. Esta edición incluye un epílogo de lujo: un coloquio entre Guadalupe Arbona y José Jiménez Lozano, Premio Cervantes de 2002, que promete revelaciones que el lector solo podrá comprender plenamente después de sumergirse en el universo único de O'Connor.
La construcción de los Estados del hemisferio sur se sostiene sobre una pregunta urgente: ¿sobre qué violencias edificaron su prosperidad? El exterminio, la esclavitud y el silenciamiento de los pueblos originarios atraviesan las tramas nacionales que recorren J. M. Coetzee y F. M. Siccardi, trazando una inédita línea de reflexión Sur-Sur. Entre el ensayo y la literatura, los autores entrecruzan memorias personales y narraciones históricas que impugnan los relatos heroicos de fundación nacional y restituyen la palabra de las voces borradas.Coetzee examina la violencia ejercida contra los pueblos khoi y san en Sudáfrica, el genocidio perpetrado por el Imperio alemán en Namibia a comienzos del siglo XX y la persecución sistemática de los pueblos aborígenes australianos. Siccardi recorre la historia de la violencia colonial en la Pampa y la Patagonia argentinas, desde mediados del siglo XVIII hasta la llamada Conquista del Desierto, y muestra cómo el Estado y sus imaginarios se forjaron sobre la exclusión indígena.
Un mal salvaje desnuda el pasado colonial del sur global y las violencias que siguen organizando el presente
Si al morir pudieras transformarte en cualquier cosa y permanecer cerca de tus seres queridos, ¿en qué te convertirías?
En el umbral entre la vida y la muerte, el guardián de almas hace una última pregunta a cada recién llegado: «¿Tienes algo por resolver en este mundo antes de partir? Si la respuesta es sí, puedes regresar convertido en lo que desees».
Esta novela, rebosante de sensibilidad y emoción, reúne once historias protagonizadas por personajes que anhelan despedirse de sus seres queridos: una madre convertida en resina de béisbol para observar por última vez el partido de su hijo, una esposa que se convierte en la taza favorita de su marido para volver a sentir el calor de su mano, un niño transformado en un columpio del parque porque echa de menos a su familia, una chica que se convierte en el bálsamo labial de la novia de su admirado compañero, a quien nunca llegó a confesar su amor. Todos ellos relatos llenos de melancolía, ternura, y un delicado toque de humor.
Un yanqui en la corte del rey Arturo ha sido definida por el propio Mark Twain como una novela de contrastes entre formas de vida opuestas como la oscura y supersticiosa Inglaterra del siglo vi y la sociedad americana del siglo XIX. La novela constituye una verdadera reflexión sobre una y otra forma de vida y puede leerse como un cuestionamiento político e ideológico de los modelos dominantes, a través de Hank Morgan, su protagonista.
Las raíces irradiaron los cimientos: árbol y muros se van volviendo un mismo monte. Picotean las gallinas los restos de las alacenas, los bichos anidan en el hueco del calzado reseco y los perros se enroscan en las sábanas abandonadas que huelen a sus dueños.
Por los alrededores merodean los soldados de distintas guerras y la amante malograda: al anochecer, se escucha la noria susurrada de sus cuitas. Pero es muda la familia que la casa añora: Lucero, su mujer y sus cuatro hijos ¿por qué no vuelven? Precisa y delicada, esta novela conjuga la poesía del litoral con un repertorio procaz de anacronismos.