«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.»
En una de las más populares calles de París, Madamme y Mademoiselle L'Espanaye son halladas brutalmente mutiladas. Sin ninguna pista que seguir, la policía se encuentra en un callejón sin salida. Solo la ayuda del detective Auguste Dupin conseguirá esclarecer uno de los más originales e inteligentes misterios planteados por el gran Edgar Allan Poe.
El sitio de Sevastópol, que se inició en septiembre de 1854 y se prolongaría todo un año, fue uno de los episodios decisivos de la guerra de Crimea, en la que Rusia se enfrentó a una alianza turco-anglo-francesa. Lev N. Tolstói, por entonces alférez en el Ejército ruso, llegó a Sevastópol en noviembre de 1854. Entre junio de 1855 y enero de 1856 se publicaron sus Relatos de Sevastópol, tres crónicas que la censura mutiló y no se publicarían íntegras hasta 1928. A Tolstói le interesaba la psicología de los combatientes, su reacción ante la muerte y el horror, y las complejas sutilezas de la jerarquía militar. Junto con los de William Howard Russell, estos relatos pueden considerarse los primeros reportajes de guerra modernos.
«Yo mismo era un jugador; me di cuenta en aquel mismo instante».
El joven Alekséi Ivánovich se debate entre la humillación del amor imposible por Polina y la atracción febril de la ruleta en la ciudad de Ruletenburgo. Su descenso hacia la dependencia del azar revela, entre pasiones contrariadas y fortunas que cambian de manos en un instante, la lógica implacable del juego: la ilusión de control frente a la certeza de la derrota.
Próspero viento es un ensayo autobiográfico que relata una vida, la de su autor, y la peripecia vital y política de varias generaciones, desde las postrimerías de la dictadura franquista hasta hoy mismo.
Pionero en rescatar las figuras de Chaves Nogales, Clara Campoamor o Elena Fortún, integrantes de esa tercera España que denunció y combatió el fanatismo de las otras dos, de las que ellos tres y otros fueron víctimas durante cincuenta años, Trapiello rastrea en este libro el origen de la hegemonía cultural de la izquierda y de los nacionalistas, conforme a la cual estos se han creído legitimados para reescribir la historia y levantar un muro entre españoles. Los mismos que elogian únicamente a quienes transigen con sus propósitos sectarios y cancelan a cuantos los cuestionan, sin acatar su pregonada superioridad.
Parte de la fascinación que ha despertado esta obra se debe a su triple naturaleza, en tanto que libro de emblemas visual, obra musical –con sus cincuenta partituras que acompañan a las imágenes– y volumen puramente textual, con sus epigramas y comentarios alquímicos. Por todo ello, Atalanta Fugiens puede considerarse como el primer libro «multimedia» de la historia cultural europea. La presente edición ha querido rendir tributo a estos tres aspectos: no sólo reproduce los grabados a partir de una edición original e incluye por primera vez en castellano el texto íntegro de Maier, sino que ofrece también una magnífica versión musical para poder escuchar sus fugas mientras se contemplan sus grabados y se leen sus epigramas. Un código QR en el interior del libro permite acceder a esta grabación, realizada en enero de 1986 en la iglesia de St. Margaret, en Putney, Londres.
La obra de Francisco Umbral, ese vasto dominio cercano a lo infinito, está ahí pero no está, la tenemos delante pero está más en peligro de extinción que nunca. Mientras aparentemente decrece, va creciendo por el otro extremo. En El corazón y la luna, Francisco Umbral responde con contundencia a la intentona del tiempo de sepultarlo en el olvido (o peor, de entenderlo mal), lleva a cabo un contraataque con artículos inéditos que lo renuevan y lo devuelven a la primera línea. Moderno, sensible, actual, tierno, más cercano que nunca, con toda la carga emocional y emocionante de su prosa lírica afinada en su exacta medida, Umbral juega en esta ocasión con contenidos médicos, sanitarios, humanísticos, en artículos que fue publicando a lo largo de más de tres décadas en Jano, medicina y humanidades, una revista de suscriptores para médicos y otros profesionales sanitarios. «Los sabios han viajado hasta las lejanías del corazón y han auscultado el latido blanco de la luna, explicándonos luego que estos dos artefactos sentimentales no son sino un inmenso mineral que vuela y una víscera que va mejor o peor según el colesterol». Cuando creíamos que teníamos claro dónde ubicar a Umbral, viene él y se nos presenta vestido de novedad. Es lo que tienen los clásicos. Que jamás nos abandonan.
«Tengo un conejo entre las piernas. Es negro. Yo le digo Roberto, pero se podría llamar Ignacio o incluso Carla, pero le digo Roberto porque tiene forma de Roberto. Es lindo porque es peludo y duerme mucho. Le conté a mi amiga Isabel. Le dije: "Isa, hace poco me creció un conejo entre las piernas. ¿Vos también tenés uno?"».
Con la publicación de Cadáver exquisito (Premio Clarín Novela 2017), Agustina Bazterrica logró dos cosas al mismo tiempo: consagrarse como una de las escritoras argentinas más leídas y respetadas en todo el mundo, y transformar el libro en un clásico instantáneo.
Esa distopía acerca de un mundo casi inhumano, que no cesa de cuestionar nuestro modo de vida actual y que dispara toda clase de preguntas acerca de lo contemporáneo, tiene historia. La autora lleva muchos años escribiendo relatos y cuentos breves, que hoy Alfaguara reedita en este volumen.
Diecinueve cuentos que nos llevan al corazón de nuestros miedos, de las fantasías más delirantes y oscuras y también del humor más negro. Textos que cuestionan el amor, la amistad, las relaciones familiares y los deseos inconfesables. Una lectura absorbente que confirma un estilo y una profundidad únicos en el panorama de la literatura en castellano.
El río es un libro delicioso de Ana María Matute en el que la autora, Premio Cervantes, nos lleva a los paisajes de La Rioja de su infancia. Tras once años de ausencia, la protagonista de El río vuelve a los escenarios de su niñez. El pueblo por el que correteaba los veranos ya no existe, ha sido cubierto por las aguas del pantano, y solo emerge, como inquietante aparición, con el calor de agosto. Desde esa presencia irreal y envolvente, Ana María Matute nos ofrece la visión de una infancia tan mágica como irrecuperable. Los lobos, los mendigos, los disfraces, la muerte de un niño, la niebla, las nubes o el eco son algunos de los elementos de esa evocación, que integra realidad y misterio. «Yo creo que la infancia, y no solo para mí, sino para la mayoría de la gente, es algo que marca para siempre. Aunque la quieras olvidar no puedes… Y todo lo que se ha vivido de niño, por lo menos las cosas más llamativas, las que más te han impresionado, eso perdura a lo largo de los años». Ana María Matute
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los conjurados, su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y constituye el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo, emergen una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento. Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos, es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.