«¡Cede lugar a mi secreto amor! ¡Ven, hermano, ven, amante al fin! ¡Surge de la profundidad que nunca osé salvar, asoma desde la hondura que mi amor ha derribado! ¡Brota asido al hilo que te lleva el insensato!».
Los reyes (1949), primer libro publicado por Cortázar con su nombre verdadero, es un poema dramático que propone una curiosa variante del mito del Minotauro: Ariadna no está enamorada de Teseo sino del monstruo que habita en el centro del laberinto. Gran conocedor de la estructura cerrada y fatal de los mitos griegos, Cortázar se las ingenia para que la historia tenga, de todas formas, el desenlace conocido: a pesar de las intenciones de su amada, el monstruo elige morir a manos de Teseo. Esta obra de estilo clásico y rara belleza, que ocupa un lugar de excepción dentro de la riquísima obra literaria de Cortázar, tiene el mérito enorme de respetar y, al mismo tiempo, transgredir la tradición.
«A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo».
Cuando Cortázar parecía haber alcanzado la perfección en el género, Octaedro (1974) aportó novedades en su maestría incomparable a la hora de escribir cuentos.
Los ocho relatos que componen Octaedro —una figura tan geométrica como misteriosa, tan perfecta como reticente— entremezclan cierto contenido social y político que Cortázar había abordado en Libro de Manuel (1973) con sus temáticas más recurrentes: el amor, el sueño, la enfermedad, la muerte, el umbral entre lo cotidiano y lo fantástico. Pero, además, estos relatos funcionan como caras que, en su conjunto, van completando el sentido de la figura total: así, quien relata su propia muerte en «Liliana llorando» tendrá su contracara en «Las fases de Severo». Cada una de las tramas encuentra a lo largo de este libro continuaciones alternativas, extrañas formas de resonancia.
Compacto y, al mismo tiempo, ilimitado; preciso y también impredecible, si a un libro de cuentos le cabe el atributo de novela encubierta, no hay dudas de que es a Octaedro.
Ésta es sin duda una de las obras más conocidas de Stevenson, junto con La isla del tesoro. Es un texto característico de la época victoriana como crítica a las restricciones de la moral del victorianismo. En un principio la convivencia entre las dos personalidades de Jekyll no es traumática sino sólo anecdótica. Con el paso del tiempo, esta oposición entre las dos personalidades del mismo hombre llevará a un durísimo enfrentamiento que terminará con el triunfo del bien, pero a costa de la propia vida.
Capitanes intrépidos se publica en 1897, poco después de que Kipling hubiera abandonado Norteamérica y regresado a Inglaterra. Esta obra se ha mantenido viva a lo largo de los años exhibiendo unos valores que le sirvieron a Kipling para ganarse más de una crítica. Pero ésta no es sólo una novela pedagógica, también es una estupenda novela de aventuras, que hará disfrutar a todos los lectores que gusten de la narración clásica de la novela de acción y aventuras.
La novela Miguel Strogoff fue escrita por Julio Verne en 1876. El personaje de la novela, Miguel Strogoff, es un mensajero del zar de Rusia, que debe atravesar Siberia para llevar un mensaje crucial al hermano del zar y salvar a su país de una invasión. Para ello empleará todos los medios disponibles y una identificación distinta a la propia. Partirá de Moscú y atravesará montañas, estepas y zonas pantanosas en un viaje heroico. Julio Verne relata la variedad de territorios, peligros y sufrimientos que el protagonista debe superar para cumplir la misión que le ha encomendado personalmente el zar.
Hay libros que nunca se olvidan. Historias que siguen hablándonos, aunque pasen los siglos. Este estuche reúne doce de esos títulos imprescindibles, editados en la cuidada colección Penguin Clásicos Vintage.
Aquí están Borges y su infinito Aleph, la mirada profética de Orwell en 1984, el estremecedor viaje de Raskólnikov en Crimen y castigo, la pasión desbordada de Cumbres borrascosas y la ironía romántica de Orgullo y prejuicio. También la lucidez de Virginia Woolf en Una habitación propia, el testimonio inolvidable de El diario de Ana Frank, la hondura de Tolstói en La muerte de Iván Ilich y la intensidad de Zweig en Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Completan el conjunto la sabiduría práctica de El arte de la guerra, la serenidad espiritual de Siddhartha y la filosofía luminosa de Séneca en Sobre la felicidad.
Doce clásicos universales en ediciones bellas, portátiles y con el encanto retro de Penguin. Una biblioteca personal en miniatura que invita a leer, a regalar y a volver siempre a lo esencial: el placer de los grandes libros.
Mujercitas, el clásico de Louisa May Alcott ambientado en la guerra de Secesión, fue publicado en Estados Unidos en 1868. Han pasado más de ciento cincuenta años desde entonces, pero la complicidad de las cuatro hermanas March, que resumen el espíritu crítico de una época en sus gestos y palabras, sigue siendo fuente de inspiración y disfrute para las generaciones de lectoras y lectores que se asoman por primera vez a las páginas de esta fascinante obra.
La introducción de Elaine Showalter, catedrática de la Universidad de Princeton y una de las voces más representativas de la crítica literaria feminista, analiza en detalle las influencias de Alcott y el impacto de Mujercitas en la obra de escritoras de la talla de Simone de Beauvoir o Joyce Carol Oates. La excelente traducción de Gloria Méndez está acompañada de algunas ilustraciones que aparecieron en la edición de 1880, a cargo del ilustrador americano Frank T. Merrill.
Obra maestra de la narrativa del siglo XIX y una de las grandes novelas de Jane Austen, Emma cuenta la historia de una inteligente y laboriosa joven empeñada en hacer de celestina de todas sus amistades. Cuando su institutriz, amiga y confidente decide contraer matrimonio, Emma Woodhouse se queda sola con sus propios sentimientos y se enfrenta al vacío de su vida y a la penosa tarea de intentar que los demás lleven una vida tan perfecta como la suya. Todos sus trabajos de manipulación sentimental crean a su alrededor una telaraña de enredos, malentendidos y confusiones que ponen a prueba su propia confianza en sí misma. Emma es una obra imperecedera y su protagonista ocupa uno de los lugares de honor en la galería de inolvidables heroínas de la literatura universal.
Esta edición cuenta con una introducción a la obra de la mano de Fiona Stafford, profesora de literatura inglesa en la Universidad de Oxford. La traducción es de José María Valverde.
Frankenstein es el paradigma de novela gótica creada como respuesta a la necesidad de adaptación del viejo mito griego a las modernas realidades científicas y literarias que el incipiente siglo XIX exigía a un grupo de escogidos creadores. La historia inventada por Mary Shelley nos cuenta cómo, a finales del siglo XVIiI, un estudiante de medicina suizo, Víctor Frankenstein, crea una abominable criatura a partir de los restos de cadáveres. El nuevo ser, rechazado por la gente, abatido por la melancolía y sumido en la más cruel de las soledades, degenera en un brutal monstruo que amarga la vida de su creador.
En una noche helada, un futuro padre lleva a su esposa al hospital cuando está a punto de
dar a luz. Pero la tensa calma del parto se rompe y un futuro se desvanece. Porque nada
está escrito y la promesa del nacimiento puede, en un instante, imponer a la esperanza una
negación tan trágica como inevitable.
A través de una narración acotada a veinticuatro horas, en apariencia simple y lineal,
asistimos a la fragilidad del destino, a la potente fuerza del amor parental y a la aceptación
de una realidad no deseada.